Tengo una gran alegría que luego explicaré. Ahora, antes, un rápido vistazo al mundo nuestro. En Trumpolandia, al fulano que mató a los que estaban en la iglesia lo mató un vecino. Así se arreglan las cosas allí, a tiro limpio.

Del AdTD, poco más de lo habitual, el Caganet belga ya habla de que es posible que se traslade al talego hispano, y en su personal ex república, andan a la greña por eso de las elecciones. No quieren ir juntos, ni revueltos. Por si acaso, don Pablo ha fusilado políticamente a su delegado allí.

Dentro de esa locura instalada en aquellas tierras, los sindicatos de siempre, han rechazado la huelga que quiere un sindicato secesionista, que por cierto está dirigido por un asesino confeso con varios crímenes a sus espaldas.

En el resto del país, normalidad. Doña Carmena sigue dándole pasta municipal a sus allegados y la JA en pleno se ha ido de copas a la WTM en Londres.

Ahora viene lo de mi aleluya. Estaba preocupado porque pensaba que todos los tontos nos habían caído a nosotros. Pensaba que nuestro nivel de gilipuertas por metro cuadrado estaba punto de desbordarse, pero, afortunadamente me acabo de enterar que en ese admirado UK, al que todos teníamos por reflexivo, calculador e impermeable a las locuras, nos han superado.

La Asociación Médica Británica y no sé quién más, ha pedido a la ONU algunas cosas que son verdaderas perlas de bello oriente del lenguaje. Para empezar, que se evite la expresión “mujer embarazada”, que por lo visto, es sexista y ofende al colectivo transexual. Dicen que si un sanitario habla de la madre”, puede herir la sensibilidad de «individuos que han dado a luz y no se identifican como mujeres». Por lo visto hay que decir “persona embarazada”, lo que me deja la duda de si es que allí también se embarazan los machos y otros animales de compañía. Por si esto no fuera poco, también es malo que tras el parto de la “persona embarazada” el médico diga, “un recién nacido es niño o niña”, porque según ellos, esto es ¿reduccionista? No sé a que se refieren, o si es que al decir esto, el rorro se hace más bajito y más poquita cosa. Ya puestos, una tal Julie Blindel, dice que  «Las mujeres están hartas de que se desfigure su identidad», y que se las considere ¡transfóbicas! por utilizar el lenguaje correcto para describir su sistema reproductivo. Nada más y nada menos. Por tanto, alegría, no tenemos la exclusiva de los tontos, por ahí también tienen los suyos.

En Málaga, quizás animado por esta iniciativa británica y con su habitual oportunismo, el señor Bendodo ha dicho que Las previsiones hacen pensar que el idilio entre Reino Unido y la Costa del Sol va para rato”. Como esto ha sido en la WTM, imagino estaría feliz entre canapés y copitas de vino español, por eso estaba en uno de sus momentos de felicidad. Bueno, que piense en cómo habla, no lo vayan a tachar de sexista, homófobo, o lo que es peor…¡transfóbico!

Me quedo más tranquilo. Me voy mientras algunos luchan y se manifiestan contra el Rascapuerto.

Hasta mañana.      Pepeprado

Written by Pepeprado
De Málaga, España