No está equivocado el titular, son dos ciudades en una, y al menos aparentemente se llevan bien y están totalmente integradas en una (¿os imagináis Málaga y Granada juntas?).

A lo que vamos. Es una gran ciudad, señorial y totalmente monumental, aunque en sus calles se ven muchos indigentes de esos que llevan su hatillo a cuestas y ropas raídas, aunque mantienen su dignidad y ninguno pide por la calle.

Recorrerla, dentro de lo que cabe es un ejercicio gimnástico solo posible para gente en perfecto estado de forma, aunque yo he intentado hacerlo lo más dignamente posible y sin arrastrar demasiado la lengua por el suelo.

Por cierto, que estos suelos, casi todos con muchos años pasados por encima, están impecables, bien alineados, manteniendo sus formas, sin baches ni socavones, lo que me ha hecho pensar en los de mi ciudad, donde nunca puedes ver lo que pasa en las alturas al tener que ir con la vista en el suelo para no descalabrarte. No sé cómo lo hacen en otras partes, incluida la Vía Apia que aun dura en razonables buenas condiciones, pero en ninguna pasa lo que en Málaga que a los dos o tres años de haber urbanizado una calle, está hecha unos zorros.

Volviendo a Budapest, cuelgo unas fotos guapas. No las voy a explicar una a una porque para eso están las guías turísticas, solo decir que las del exterior son de diversos edificios monumentales. La dos de interior son del Café New York, que dicen es posiblemente el más bonito del mundo, y me atrevo a dar fe de ello. Yo, me tomé una cerveza, mi familia cafés y similares (eran las 11de la mañana) y en el entretanto, nos alegraban la vida con un pianista y un buen cuarteto musical que se turnaban ininterrumpidamente para alegrarnos al personal. Una delicia. Dejo para el final, una foto en particular. Dedicada a mi alcalde y munícipes, es de una señal de tráfico, esa que garantiza que cuando vas a ir por esa calle no vas a estar en peligro de atropello por bicicletas, patinetes o cualquiera de esos artefactos del momento que circulan a toda hostia entre el personal viandante. Es una muestra de respeto hacia el peatón, esa especie que en nuestra ciudad parecer solo molestar a los que mandan, lo que es especialmente incongruente con su aspiración máxima de peatonalizar toda la ciudad. ¿Para qué? ¿Para dejar después que estos espacios estén invadidos por esa parafernalia actual?, ¿O es para acabar con algunos jubilados y cuadrar las estadísticas?

 

 

 

Lo dicho, una incongruencia manifiesta, que a estas alturas de la película, ya se nos ha hecho “normal”.

De las noticias que veo sobre España, mejor no hablar…

Hasta mañana         Pepeprado

Written by Pepeprado
De Málaga, España