De fuera, lo mínimo. Sólo que el Gordito de Corea y el del Sur, se han reunido… y no se han peleado. Eso es mucho.

De aquí, lo importante es lo del título. Ahora, ¿Cómo lo hacemos? ¿Qué les decimos a las jóvenes cuando las acosen unas bestias?

Lo de ayer, la sentencia de la Manada, es de órdago (iba a decir de juzgado de guardia, pero no, nada de juzgados). Si recordáis, yo ayer, antes de que se publicara la sentencia ya me temía esto. La justicia española no es como para estar orgullosos de ella, pero últimamente está cayendo en simas de ¿ineptitud? increíbles. Está dedicada a interpretar las leyes a su libre albedrío, y lo único que raramente les pasa por la imaginación a los jueces, es pensar en la Justicia, sí, esa con mayúscula que aquí parece enterrada. Estos animales que lo único que han hecho bien, fue ponerle nombre al grupo, se han librado porque según los jueces, “no hubo golpes, ni fuerza eficaz”, como si 5 fieras, de esos de gimnasio diario, frente a una chica, medio borracha, no fuera ejercer fuerza.

Lo malo de esto, es que se veía venir, especialmente al saber que uno de los tres jueces, desde el primer día, quería era dejarlos libres, sin más. Después, ese mismo juez, a lo largo de todo el juicio sólo hizo UNA pregunta, y esa, encaminada a intentar que la condena fuera contra la joven, por no haberse defendido. Naturalmente, ahora todo el estamento jurídico se pone en pie de guerra para, en su natural corporativismo, defender esta sentencia. Ya esta misma mañana, he escuchado en una radio el mantra de “no legislar en caliente”. Todo eso del clamor popular y la indignación generalizada, se la pasan por el silletín, Lo importante, lo que queda, es que esos animales en seis meses, ya estarán pidiendo permisos penitenciarios… y se los darán.

Mirando el dictamen y comparando, la pena por quitarle el móvil ha sido mayor que por acosarla, maltratarla y violarla. Eso sí parece haber “molestado a sus Señorías, que no quisieron admitir los guasaps que los animales mandaron a los colegas jactándose de sus “hazañas”, ni echar un vistazo a que tienen otro juicio pendiente por lo mismo, en otra parte. Esas son cosillas irrelevantes.

Ahora, todo se reduce a seguir haciendo campañas publicitarias de esas que se encargan  a los medios “amigos”, para hablar contra la violencia, el machismo y demás tabúes. Pero, ¿cómo les decimos a las que violen que denuncien? No es lo mismo predicar que dar trigo.

Por eso, por esa justicia tan original, en Málaga se acumulan 83.061 sentencias pendientes de ejecutar, y al profesor “acusado de abusos que sedujo a dos adolescentes y fingió ser veinteañero”, seguramente lo harán delegado de turismo de alguna localidad que pueda pagarle un suelazo y que la gente se calle.

Otra cosa, que ya entra de lleno en eso tan escabroso como es el posibilismo, sería preguntarse qué habría pasado si esto que ha ocurrido, en Pamplona, con cinco agresores sevillanos, hubiera pasado en la Feria de Sevilla y los agresores hubieran sido del Norte. Seguro que las fuerzas de la modernidad, los garantes de la progresía, los amantes de la paz, se habrían echado a la calle y no habría habido ni siquiera un juicio, seguramente habrían condenado a la chica, simplemente… por estar buena.

De otras cosa, poco. Doña Susana para acallar (dicen) “el runrún del adelanto”, va a hacer un debate general el día 9 de mayo. Esto es, quiere una aclamación de los suyos (los otros a callar y punto). La situación de Andalucía tiene poco que ver.

Para los Irredentos, una sorpresa. Los más estudiosos del lugar, los que sacan mejores notas en Medicina., no quieren ya ir a Barcelona, prefieren ir a otras partes de España donde puedan trabajar y aprender tranquilos. La solución a estas preferencias, que dejan en mal lugar no sólo a Cataluña, también al Gobierno, es salomónica; “varias comunidades estudian la posibilidad de implantar una especie de mili médica que obligue a los residentes a rotar por esas zonas”. Mira que bien. No queremos mili, pero para beneficiar a algunos, a los mejores de su promoción los castigamos obligándolos a ir a donde les digan.

Me voy, pongo una foto de mi plaza. Cuando aún flota el recuerdo de los chiringuitos del Cine, y tras varias manifas en estos días, ya hay otro montaje aquí. Eso es lo que gusta al señor Alcalde.

Hasta ¿el lunes?, No lo sé.               Pepeprado

Written by Pepeprado
De Málaga, España