Es sabido que toda acción tiene su reacción y toda iniciativa sus consecuencias. Hoy, tanto allá, en eso que llamamos el extranjero, como acá, en eso que ya no sabemos cómo llamar, se ven estas consecuencias.

Empecemos con las que siguen a lo que yo hablaba ayer; las batallas anunciadas por la tele. A esto responde el ISIS preparando escudos humanos, unos 1,5 millones de civiles, puestos para defender la ayer amenazada Mosul.

Otra, los guantazos al diputado de UKIP han conseguido algo impensable en España, que el abofeteado deje su partido, es decir, que dimita.

La más pintoresca de esas exteriores, la está teniendo la Academia sueca que no consigue que su homenajeado señor Dylan se le ponga al teléfono o al menos diga algo en sus conciertos. Que se lo hubieran pensado antes.

Aquí, las consecuencias que ya estamos viviendo pero que llegarán a su clímax esta tarde, son las “actuaciones” de los hinchas del Legia. No entiendo que un club que a cualquier ciudad que va la lía, siga siendo aceptado en ninguna competición. Al menos, el club debería pagar por los gastos que ocasionan sus “aficionados”, así tocándole el bolsillo se lo pensarían.  

Estas actitudes futbolisticas son parte de las consecuencias de admitir actuaciones como las de la afición del Éibar que vitoreó a sus dos impresentables, de esto a lo del Legia quedan dos pasos.

Políticamente, las actuiaciones previas de unos, dan su resultado en otros. Así por ejemplo, el benéfico señor Fernández I de la Ejecutiva, ya lo ha dicho claramente; “Abstención o elecciones, es lo que hay”, tras lo cual, el vociferante señor Iceta ya ha empezado a envainársela y admite que está dispuesto a tragar “si no hay más remedio”.

Las acciones-reacciones más peligrosas son las que afectan a niños. Los responsables de las Baleares dicen que la paliza a un niño, no fue ‘bullying’, que fue “una disputa sin intencionalidad”. Sólo queda que les den un premio a los agresores. Claro que sus consecuencias ya se ven. En Almería un niño, al que acosan desde hace cuatro años sin que, al parecer, nadie haga nada, ya se ha intentado suicidar. Ahora, que aparezca algún responsable y diga que la cosa no es para tanto, y que sigan dejando a los pequeños monstruos seguir haciendo lo que les dé la gana mientras el niño Alejandro sigue ¿viviendo? en su infierno particular.

En Málaga las consecuencias de años de dejadez; hay 768 contratos de peón, y solo para unos meses; se presentan más de 8.500 parados. Para saber cuántos hay que descartar, habrá que ir pidiéndoles los carnets de partido.

También consecuencia de la lenidad de algunas condenas, un fulanito, que triplicaba la tasa permitida de alcohol y que iba a toda leches, atropelló a una poca de gente que estaba tranquilamente sentada en una terraza. Una madre ya ha muerto, pero a este salvaje seguro que le aplicaran lo de la borrachera como “eximente”.

Para terminar, un chiste, esta vez a cargo de doña Colau, que ha dicho que “permitirá actos religiosos en la calle aunque molesten”. Dos preguntas a doña ADA; una, ¿qué molesten a quién, a ella? Y dos, ¿los suyos, sus actos y los de su grey, no molestan?       

Hasta mañana.           Pepeprado

Written by Pepeprado
De Málaga, España