Pensemos un poco en lo nos ha dejado este verano, y lo que más ha abundado; cortinas de humo diversas y con variados objetivos.

Entendiendo que cortina de humo, sacada de su ámbito militar, es algún tipo de actuación que sirve para distraer al personal de lo realmente importante, aquí de eso, estamos bien servidos.

El verano ha sido prolífico en ellas, llegando incluso a tener un ¿suicidio? para distraer de juicios. Y ahora, adhesiones al líder trincador del fútbol momentáneamente caído, al que van en romería para pedirle sus favores para cuando recupere el poder… que lo recuperará, no sea que tire de la manta.

En política pura y rastrera, nos tienen entretenidos con llamar a ministros y presidente a declarar casi cada día. Ahora se tiende otra cortina a base de hablar de limitación de mandatos, cuando la verdadera limitación sería por méritos de los peticionarios frente a los deméritos del ahora enfocado.

Incluso hay cortinillas, como ejemplos, la dimisión de don Echenique en Aragón para “centrarse en Podemos”, y el astuto plante de las mezquitas ante el ‘procés’. Por tanto, se han convertido en moneda diaria, en manipulación de andar por casa de pretendidos magos de la política sin más preparación que ser unos trileros.

En Málaga actualmente estamos teniendo una de cortina de humo de tamaño familiar, (además de las que habitualmente tiende el Ayto. para su ‘arreglillos’).

Esta nueva y magnifica, viene nada menos que del Palacio de la Plaza del Obispo. Allí, por causas desconocidas, aunque se invoca la personal visión estética del señor Obispo, quieren, y harán, desmantelar el interior de la Catedral. En este desmantelamiento caerían el Coro, obra en la que se reúnen las mejores firmas del XVI y XVII, y una de las joyas del arte renacentista de España, así como la gran tarima sobre la que se asienta el altar mayor, y el baldaquino que es “sólo” del XIX, Por lo visto no está bien considerado estéticamente por las mentes pensantes e iría a parar a algún rincón escondido. Incluso se habla asimismo de abrir una antigua cuarta puerta.

En fin, esto es lo que quiere hacer el señor Obispo, y, repito, lo va a hacer, nos pongamos como nos pongamos. Pero para tapar esas intenciones han echado a volar una de esas bellas cortinas de humo con la que distraer y entretener las posibles quejas ciudadanas, qué, aunque en Málaga son siempre tibias y de poco recorrido, pueden molestar a Su Ilustrísima. La cortina es lo de apelar, por enésima vez, a hablar de terminar la torre que falta. Con esto, la ciudadanía ya está entretenida discutiendo y dándose replicas y contra replicas, y tirando de argumentos más o menos doctos, pero siempre emocionados y emocionales. Esta cortina está siendo convenientemente alimentada casi a diario. Hoy, por ejemplo, se vuelve a hablar de algo que en cualquier parte del mundo ya estaría arreglado pero que aquí sirve para discutir; “La cubierta de la Catedral se resquebraja”. Esto de la cubierta sí tendrá en algún momento un final, será cuando se caiga una parte de ella y descalabre a alguno de los pocos feligreses, o peor, a un turista, que ande por allí abajo. Así, lo que de verdad quieren hacer, desmontar el interior para hacerlo más “turístico” se podrá hacer. Mientras, discutimos y discutamos lo de la torre.

Hasta mañana.      Pepeprado

Written by Pepeprado
De Málaga, España