Estoy de viaje, y como he salido temprano no he visto periódicos ni oído noticias. No importa, imagino serán como todos los días, hablaran del Gran Problema, y de las chorradas de rigor. Los peperos, mientras se le desbanda lmapeña de alcaldes que quieren mantenerse aun a costa de cambiar el azul por el naranja, seguirán despotricando contra la srá Arrimadas, sin, al parecer, querer recordar que está haciendo lo mismo que hizo don Mariano en parecidas circunstancias, y los del otro bando nacional, entretenidos en intentar nadar y guardar la ropa ante los independentistas, no sólo de la Esquina Irredenta, también del País Vasco, Navarra, y todos esos beneficiados que nunca están contentos, siempre quieren más. Lo dicho, nada nuevo. Quizas sólo que los acólitos del señor Garzón están buscado a ver si reúnen gente suficiente para jugar una partida de cartas, porque ya, ni cinco para un equipo de baloncesto tienen afiliados suficientes.
Por tanto ahora solo podría hablar del avión en que voy, y he de decir que para ser justo, viajar con una de las antiguas compañías aéreas, de esas de toda la vida, en este caso Aer Lingus, es bastante más cómodo. Por ejemplo no tengo la bandeja incrustada en el pecho como es habitual en las low cost. Dejaré pues esto, y cuando llegue a Dublín ya contaré algo más.
Me reincorporo al teclado, lo que signifca que ya estoy en la Verde Erin (a veces merece la pena ponerse cursi), donde por supuesto, no hace el frio que veníamos buscando. En realidad hace solo fresquito y un sol que parece que viaja con nosotros a todos lados. Hasta ahora solo conozco el aeropuerto y como casi todos los aeropuertos medianos y grandes actuales, lo define la misma palabra que a otros, incluido el de Málaga; inhóspito.
Tal parece que los aeropuertos los hacen ya sólo para los mediofondistas y los usuarios de maratones e ironmans, en ellos , la gente normal, como este que suscribe, se aburren de tanto caminar y tanta flechita indicadora. Me estaré volviendo romántico, o quizás gruñón, pero añoro aquellos aeropuertos en los que todo estaba a mano.
En fin, por hoy ya he cumplido conmigo mismo en eso de no faltar a esta esta cita, cosa que el viernes no tenía tan clara. Saldremos a patear la ciudad y si acaso, mañana cuento algo y si puedo, cuelgo alguna fotito.
Hasta mañana         Pepeprado

Written by Pepeprado
De Málaga, España