Con esto de las redes sociales y el derecho a informar, estamos poniendo a los majaras de los nervios. Ayer, otro dislocado mental se dedicó en Londres a matar gente. Se llevó para adelante a una mujer y dejó al menos cinco heridos. Y en Yanquilandia, una mujer, que dicen era negra aunque en las fotos no lo parece, se dedicó a tirotear a policías, cayendo en el enfrentamiento. Lo malo, es que lo hizo con su hijo de 5 años cerca, y este se ha llevado un tiro. Aunque la pasma estuvo varias horas negociando (mientras ella subía a Internet todo lo que pasaba) seguro que la vuelven a liar.  Antes, como a los descerebrados se les hacía menos propaganda, había menos. Todo sea por salir en la tele.

Nosotros seguimos en el Lavadero Nacional. De todo lo que está pasando, aparte darme vergüenza ajena, lo que me hace una cierta gracia es ver como el gallego pone a los demás de los nervios. Sólo con verlo, a don Pedro se le erizan los pelos del cogote y a alguno de los suyos se les luenga la traba. La pena es que están jugando con las cosas de comer… de todos.

Y aprovechando el ruido, los de ese “nuevo” partido, CDC, que ni siquiera se presentó a las elecciones, están brujuleando para integrarse en el grupo de ERC y así cobrar una pastizara. Pasta que por cierto han estado cobrando de la pérfida España desde la Transición. Esto, para ellos es lo más importante, la pasta y ahí se van a dejar el pellejo. 

Pero todo esto, se queda en mantillas ante “otro gran problema nacional”; si a un niño se le puede poner de nombre Lobo. Si contamos con el precedente de llamar a los nacidos en, por ejemplo, Alcalá la Real, Kevin, qué problema hay con admitir esta nueva gilitontéz paternal (y maternal, no sea qué…). Llevamos ya un tiempo en que a los nenes se les puede poner hasta Tocadiscos, así que esto no lo veo tan relevante como para ser materia de telediarios. Encima, para redondear la jugada, los que prohibieron, o quisieron prohibir, el nombrecito, sólo argumentaban que “no se le podía poner un nombre que fuera el de un apellido”. Sorprende tamaña ignorancia del nomenclátor patrio, porque ¿dónde quedan los Martin, las Vega (como mi nieta) o incluso, para meterme en el saco, las María del Prado? Para entrar en ese charco, se lo deberían haber currado un poquito más. Así que dejemos que cada cual haga de su capa un sayo… aunque después los que lo sufran sean los nenes cuando se hagan mayores. Por si a alguien le hace falta, les sugiero nombres; Bisonte, que suena muy americano, Lagarto, o Chiffonier, que suena cool.

En Málaga, ahora en el Ayto. están enzarzados en mirar las cuentas (antiguas) de Onda Azul. En esto, como soy amigo de la antigua directora y tengo fe en ella, no voy a entrar, pero me da cierta mosca que la nueva, sólo se haya dedicado a estudiar “algunas” cosas, y, por ejemplo, no haya “estudiado” su propia selección, que dejó bastante que desear en su forma.

Hasta mañana.           Pepeprado

N.B.- Aviso que voy a estar unos días algo liado y es posible que no salga aquí con regularidad. Intentaré siempre escribir pero, como no puedo prometer, no prometo.

Written by Pepeprado
De Málaga, España