De hoy, en Alemania ha habido un accidente de autobús con “numerosos muertos”, y don Trump ha vuelto a tuitear chorradas.

Dentro, todo normal, han elegido para mandar en CCOO a un señor que se llama Sordo, que ya dijo que quiere atemorizar… y en Madrid, ciudad cerrada, ha acabado el día del Orgullo y algunos de los problemas de los madrileños.

Aprovechando este marasmo, un  tuitero, cuyo nombre no digo para no hacerle propaganda, ha comparado el secuestro de Ortega Lara con la vida de muchos temporeros que él dice “están peor”.

Pero lo importante es que ya es verano, oficialmente al menos. Es esa época del año en las que los regidores de las teles piensan se nos ha quedado el encefalograma plano, acaban las series digeribles, se ponen las infumables, concursos gilipuertas, retransmisión de verbenas extrañas, tertulias descerebradas y ausencia de cualquier tipo de inteligencia reconocible.   

Entonces, me voy a parar en ver por qué tenemos tan poca confianza en los que dicen “nuestros” periódicos. Todos tenemos claro, que eso que llaman una prensa independiente no existe, al menos aquí. Cada medio se decanta por hacerle el caldo gordo al partido que le parece bien, algunas veces puede que por convencimiento, las más de ellas, por purito dinero.

Así, por ejemplo, pongo este recorte del pasado viernes. Ahí en letras grandes, negras y llamativas, se pregona a dos imputados de un determinado partido. Más abajo, con una tipografía más discreta, más de esas de “esto no hace falta leerlo”, dice que los investigados eran 25, de otros partidos y de sindicatos, pero dicho así de pasada, sin darle importancia. Que no se piense que esto me cabrea porque afecte al PP. Los que hayan metido mano en la caja, al talego, pero, lo mismo, aunque en menos cantidad pasa “contra” otros partidos. Lo que ocurre es, que ahora lo guay, lo progre y lo que gusta es darle palos a este partido en particular, mientras a otros, da lustre y alegrías financieras pasarles la mano por el lomo.

Para redondear esta desconfianza en los  medios, está que esa loa a la nueva progresía implica pegarle patadas al lenguaje, y hace que algunas de las frases que nos intentar inyectar sin anestesia, sean como una preparación para tragar sapos. Ahí va otro ejemplo, también del viernes.

En este se aclara que se pueden tener hijas que no sean mujeres, eso sí, sin explicar que otra cosa pueden ser esas hijas, si funcionarias de correos, fresadoras, metalúrgicas o tortugas mordedoras.

Ante estas cosas, que son norma de cada día, la alineación del medio que busca la alienación del lector, y los asesinatos a nuestra lengua, no debe sorprender que no nos fiemos de nuestros medios de “presunta comunicación”. Así, cada medio está “etiquetado” según favorece a unos o a otros. Es lo que tenemos.

Hasta mañana.      Pepeprado

Written by Pepeprado
De Málaga, España