Será porque estoy en la edad, (hay una edad en la que se nos mueren padres y familiares viejos, y otra en la que ya caen tus amigos) pero ayer se me murió otro amigo, mi amigo Rirri. Bueno, amigo mío y de casi todo el mundo, porque era mas popular que el chupa chups.

Le agradezco que todas  las reuniones que tuvimos con él, fueran siempre agradables, que hiciera reír a mis nietas, que nunca hubiera mal ambiente y que nos hicieras siempre una agradable compañía. Descanse en paz pues, mi amigo Juan Antonio que aquí nos tomaremos un gin-tonic (o dos, o los que sean…) a su eterna salud.

Por tanto no estoy para muchos periódicos con chorradas independentistas ni con golpes de pecho y cariños a los familiares de los matarifes.

Estoy harto de que nos auto inculpemos de racistas y nos flagelemos con látigos de culpas inventadas por ser tan rematadamente malos, pero… ¿Alguien se ha parado a pensar, de verdad, en cómo somos?

Vamos a ver. Estoy seguro que todos o casi todos, tenemos hace años, amigos o conocidos de la comunidad india afincada en Málaga y su Costa. Todos frecuentamos las llamadas tiendas “de los chinos” donde nos atienden amablemente y donde llegamos a ser, también, amigos de los dueños y dependientes. Incluso hoy me entero que en Vélez Málaga hay un centro budista desde hace tres décadas, y que ha recibido a más de 150.000 personas, todos sin dar la menor lata. No digamos de comunidades de otros países, europeos y americanos (cuenta el periódico que en Manilva, “cerca de la mitad de la población censada es extranjera”, que están perfectamente integradas en nuestra sociedad, con las que convivimos sin intentar que ellos cambien sus creencias ni costumbres, ni ellos a que lo hagamos nosotros.

Todos estos colectivos, comparten con nosotros nuestro día a día y hacen su vida sin que nos molestemos mutuamente.  

Entonces, ¿por qué ahora nos dan la vara con que los musulmanes están discriminados?, ¿por qué nos quieren calificar de extremistas, xenófobos y otras lindezas? El gran problema es que estos señores del Islam, pretenden que sea todo el país el que se “convierta” a su fe, y que sea todo el país el que cambie sus costumbres para que ellos estén cómodos. Bueno, el gran problema no es que estos quieran esto, sino que una serie de imbéciles locales, algunos solo con ideas extrañas, quieran alimentar ese supuesto odio interracial que no existe, sin darse cuenta de que si ellos, los islamistas, ganaran, a continuación, les rebanarían el pescuezo a esos “ayudantes momentáneos”, izquierdistas de librillo e independentistas de matojo.

Por eso, que se lo piensen, y sobre todo, que nos dejen tranquilos a todos, cristianos, luteranos, ateos, budistas, taoístas, confucionistas y cualquier otra religión que cada uno quiera tener, y se dediquen a aclararse las ideas. Bastante tenemos ya con lo nuestro para importar problemas.

Y al hablar de lo nuestro, puedo hablar de Málaga; “Málaga es la provincia andaluza con menos patrimonio histórico y artístico protegido”, pero ¡ay!, el Ayuntamiento lo que quiere es peatonalizar la Alameda, para bien del Soho y dejar que cualquiera que se las dé de artista pegue muñequitos en los pocos bienes culturales que tenemos.

Hasta mañana.      Pepeprado

Written by Pepeprado
De Málaga, España