Hoy se acaba noviembre, ha sido un mes como todos, con muchas maldades y alguna que otra escondida bondad, pero como esto es la ahora llamada normalidad, va a quedar como lo que realmente es; otro mes para olvidar.

Como cuándo empecé hoy a hojear y ojear los periódicos, vi que todo sigue igual. Con el Gobierno echándole una mano a doña Susana con otra mentira encubierta, esa que dice que van a aprobar “la reforma para acotar el aforamiento del Ejecutivo, los diputados y los senadores”. Esto, que los vayan a dejar a nivel de ciudadanos corrientes, no se lo cree nadie, tanto es así, que tan “importante” anuncio, que naturalmente sale sin fecha, sólo como anuncio interesado electoralmente, no ha interesado ni al Presidente ni a tres de sus ministros que andan por ahí fuera, de viaje como ya es habitual. Según dicen algunos, con don Sánchez buscándose un enchufe alternativo en Europa por si lo mandan (mandamos) a hacer puñetas fuera del Gobierno. De lo visto, lo único que me ha causado ternura, es otra de las ocurrencias de doña Teresa, la Delegada de Curso. Está tan lanzada que ya ni mira el origen de sus corta-pega, lo último que ha propuestos está copiado de … ¡¡un trabajo financiado por Aznar!!  Angelito, no me digáis que no es tierna.

Por eso, por la impasible futilidad de los asuntos de cada día, me he parado simplemente a pensar. Para eso he intentado esquivar los mensajes que ya han empezado a bombardearnos con mensajes navideños, las primeras incursiones del Gordo de Coloráo en nuestros medios de comunicación, o el adelanto de costumbres que antaño nos prestaban el sabor a nuestras navidades.

Acostumbro a hablar a mis amigos, del Síndrome del Borrachuelo. Esto es, antes anhelábamos comernos un borrachuelo (o un mantecado, polvorón o similar, tanto monta…) porque “sólo” aparecían en Navidad, eran el epitome de un año, la culminación de él y la esperanza en el siguiente. Ahora, como hay borrachuelos y de todo, hasta en agosto, estos han perdido su carisma. Lo mismo está pasando con todo, con la Navidad misma. Todo el año se habla de lo mismo, se trivializa sobre lo mismo, se desgasta lo mismo. Ya nada es distinto en las navidades, e incluso, los árboles, los belenes, y las listas de regalos se comienzan cada vez más pronto, dependiendo de los estudios de mercado de los grandes productores de artículos. Aclaro que, al hablar de los belenes, me refiero a los que seguimos poniéndolo como homenaje a las tradiciones, para los seguidores de doña Carmena y similares, estas cosas no valen, la ‘tradición’ sólo les sirve para eso que ellos llaman la Memoria Histórica, y que muchas veces es sólo Memoria Histérica.

No hace tanto, para encarar el periodo, se esperaba a que pasara “el puente de la Inmaculada”, ahora ni siquiera vale lo de ‘la Inmaculada’, se ha difuminado la frase con un ‘de la Constitución’, aunque muchos de los que disfrutan de ese puente, no quieran saber nada de ella, se la quieran cargar o, como mínimo, se las trae al pairo. Ahora la pauta la marcan Amazon, el Corte Inglés y otros… Empieza cuando conveniente y comercialmente viene bien, al acabar las costumbres foráneas, los jalogüines de los coj…, los black fridays, los alargados mondays, y demás zarandajas importadas del gran padre yanqui.

Encima este año el fin de mes nos cae en fin de semana, y para los escocidos andaluces, adulterado aún más, con esa gilitontéz que llaman “Día de Reflexión” (cómo si aquí reflexionara alguien sobre el tema). Esto significa que en este fin de semana los políticos nos van aplanchar encubiertamente la oreja y el alma con sus chalaneos, sus trapisondas y sus enjuagues, encima esta vez, adornados con muérdagos, bolitas de colores y trineos tirados por ciervos que aquí nunca se han visto.

Significa también que el lunes, empezará el reparto de cargos en razón de agradecimiento y no de idoneidad para el puesto, y el de los enchufes a los “fieles” a alguno de los nuevos ídolos locales.

Resumiendo, los de siempre estaremos como siempre, y los afectos también… pero mejor. Nada nuevo habrá bajo el sol de esta castigada Andalucía.

Pero no nos amarguemos, nuestro Ayuntamiento, que vela por nosotros, aunque sea castigándonos, inaugurará esta tarde el encendido del alumbrado navideño. Por tanto, ya será oficialmente navidad, sin esperar siquiera a que pase el puente, y aunque en las teles, radios y periódicos nos la estén planchando hace semanas. Felicidades y que nos duela poco.

Hasta el lunes, o sea, hasta el mes que viene.                    Pepeprado

Written by Pepeprado
De Málaga, España