Es viernes, voy tarde y no tengo ganas de mirar los periódicos para ver las mismas burradas y tonterías de cada día. Por eso voy a dedicarle unas líneas a eso que tan pomposamente están llamando los medios “El francotirador”.

Ayer saltó está interesada noticia; “Los Mossos capturan a un francotirador ‘lobo solitario’ que quería matar a Pedro Sánchez”. A partir de ahí, ya con el carnet de “victima” incorporado al fastuoso currículo del Presidente (Porque yo soy Presidente…, ahora soy el Presidente, etc…) todos a la caza de los detalles. Y los detalles son más que sospechosos.

Para empezar, aplicar el término de francotirador a alguien que no ha ejercido de tal en ningún momento de sus 63 años de vida, es casi tanto como considerar que se hace un doctorado en cuatro ratos. Lo de ‘lobo solitario’ también es pintoresco para un tío que estaba apuntado a clubes de casi todo, que iba mucho al bar y que se apuntaba también a todas las competiciones del mundo mundial, en las que “sólo” ganaba en las de atletismo, muy solitario no parece.

Suena también raro que la investigación, alarma, detención y publicación de todo, venga de los Mozos de Cuadra de Terrassa, esos, compañeros de los que no se enteraron de nada antes de los atentados de Barcelona, que no se enteraron que almacenaron 300 bombonas en un chalet, y que la Policía, la Guardia Civil, el CNI y demás servicios de información estuvieran en las nubes. ¿A que es rarillo?

Ahora estudiemos al detenido. Los medios afines, definen a don Manuel Murillo Sánchez, como; “un experto tirador de 63 años”; que “era un peligro real para Pedro Sánchez”, y entre sus agravantes le sacan que “es hijo de un alcalde franquista, atleta, etc…”.  En otra publicación dicen que “El francotirador trabajaba en el CTTI y podría haber informado a la Guardia Civil sobre el 1-O”. O sea, que por un lado hablaba con los picoletos, y estos, que son gente generalmente muy enterada, no lo conocían. ¡Vamos, anda!

Más cosas pintureras. Este “peligrosísimo y letal espécimen de la raza humana”, ni tenía preparado un plan, ni conocía los movimientos del objetivo, ni sabía desde donde iba a ponerse a pegar tiros, ni había pedido los días de libre disposición para dedicarlos a matar gente, pero… se dedica a publicarlo en Internet en un tuit abierto para que todo quisque se dé por enterado. Encima, cuando localizan a gente que lo conoce, todos coinciden en que es un tío que no tiene familia, pero que va al bar con regularidad, hace vida normal para un tío de su edad, y al que no se le conocen altercados ni broncas. O sea, que no ha roto un plato en su vida.

Para más abundamiento hablemos de “sus habilidades”. Preguntado “su” armero de cabecera, lo define así; “Era muy malo siempre quedaba último en los campeonatos.” Por si esta opinión se quedara corta, el Presidente de su Club de Tiro (también estaba “legalmente” inscrito en ese club) lo pinta de forma levemente más ‘misericordiosa’; “como un “tirador mediocre”, “un tirador de cuarta categoría”, y lo describe como “un hombre muy hablador que siempre venía con su perrito”. Cómo se ve, la imagen perfecta de un malvado matador de hombres, un criminal en potencia, y por ponernos exquisitos verbalmente, un inicuo malandrín, canallesco y facineroso. Es especialmente grave eso de “ir con el perrito”, porque seguramente lo tendrá entrenado para matar.

Miremos a la otra parte, a la víctima. Dada su peculiar forma de ver el mundo, buscando la equiparación con la gente importante, Obama, Hillary Clinton, el magnate Soros, etc… en eso de ser víctimas posibles o probables de atentado en la actualidad. E incluso en tiempos pasado, Aznar, o lo que para él es peor, su odiado don Mariano que puede presumir que a él, a don Mariano, “le dieron impunemente un cogotazo”, este ególatra de libro, admirador de su propio ombligo, necesitaba sacarse el carnet de ‘mártir que se expone por nosotros cada día’ para adjuntarlo a su tesis, preparar su subida a los altares laicos, y presentarse como salvador del pueblo, al que sirve a base de pasearse en Falcon, ir a festivales y subir impuestos.

Por eso, poniendo en la balanza de la credibilidad a ambas partes del mismo acto, a mí, la verdad me sale que lo del “atentado” suena, como sospechaba ayer, a otro invento del tal ¿señor? Iván Redondo, que es muy dado a “copiar cosas” de los americanos.

De las fotos del arsenal, mejor no hablamos, conozco gente a la que gusta coleccionar cacharros de esos y que no son capaces de matar un grillo, y que son ‘más güenos que el pan…

Hasta el lunes.                    Pepeprado

Written by Pepeprado
De Málaga, España