Lo dije ayer, lo cumplo hoy. Voy a cerrar mi viaje a Ginebra con mis impresiones particulares. Ha sido un viaje con sorpresas. La primera, que cuando llegamos hacia el mismo calor que en Málaga, e incluso corría algo muy parecido al terral, con lo que llegue a pensar que nos lo habíamos llevado puesto. Otra, ha sido el país en sí mismo. Pensamos en Suiza como un país distante, lleno de funcionarios, acelerado y ensimismado en sí mismo, y es exactamente todo lo contrario, un país amable, lleno de gente amable, que incluso en los autobuses, en los que por cierto los turistas estamos invitados, no dudan en ceder los asientos a las señoras, sin miedo a que los llamen machistas. Con poca presencia política, o financiera, ya que, como dije, los bancos son poco aparentes, e imagino que nuestros defraudadores nacionales irán a esos discretos despachos ubicados en plantas altas de edificios nobles a hacer sus chanchullos. Tampoco es visible presencia policial, y son los mismos ciudadanos los que cuidan de su ciudad a base de respeto y eso que tanto echamos de menos aquí, educación. Todos se esmeran en ayudar, es generalizado el interés por hablarte en español, y en hacerte sentir bien. Resumiendo, un encanto. Merece la pena ir aunque no sea para esconder nada.
Y en día de hoy, por el extranjero, el Maúro ya no respeta ni a la música y plagia directamente el Despacito, mientras su población intenta prepararse con acopio de agua, víveres y velas para una larga temporada de huelgas.
Al menos, hay alguien que reconoce errores. Don Tsipras, otrora segunda luminaria de don Pablo, reconoce que su mayor error, entre muchos, fue las personas que eligió para puestos clave. Sin nombrarlo alude a don Varoufakis que aún sigue sacándole provecho al asunto griego, pero desde la distancia, publicando libros con sus opiniones.
Aquí, mientras se realza la conmemoración de los JJOO de Barcelona, y se oculta pudorosamente la de la Expo de Sevilla (no sea que alguien vaya a volver a pedir las cuentas que nunca se mostraron), la Generalitat le echa cara al asunto; “Cataluña pide al Estado 1.760 millones antes del 1-O para evitar impagos”. Eso, echándole marmóreo rostro al tema.
Por lo demás, don Pedro que sigue con su limpieza étnica y ya le estorba hasta don Alfonso Guerra, al que ha “despedido” de la fundación Pablo Iglesias, quizás por no tener claro cuál de los Pablos Iglesias es el que reconoce la Fundación.
El chiste está en la noticia que para eso de las nuevas hipotecas habrá que ir dos veces al notario, pero qué… “la primera vez será gratis”. ¿Notarios trabajando gratis? ¿Se lo cree alguien?
Y la gran novedad, tras lo de los Mini Estados Baleáricos, ahora las mini corridas, imagino que de mini toros también en las islas. Me parece que allí a alguien se le ha ido la pinza.
Aquí, al que agredió a su papá, le han echado esta espectacular pena; “no podrá aproximarse a menos de 300 metros de distancia de su progenitor durante cinco meses y diez días, tiempo en el que tampoco podrá comunicarse de ninguna forma con esta persona (TSJA dixit)”. Naturalmente si está bien de puntería, le puede arrear un botellazo, aunque lo de no comunicarse sí es más duro, ya que así no le podrá pedir dinero a papá.
Hasta mañana.        Pepeprado

Written by Pepeprado
De Málaga, España