Me refiero al asunto de las diferentes varas de medir. Es únicamente necesario ver u oír un par de informativos para comprobar que eso de la justicia, depende mucho de en qué grupo o grupillo social te encuentres para saber cómo te iría en un posible enfrentamiento con ella.

Hoy el notición es que don Trillo deja la embajada con la que fue premiado por su buenhacer  en el asunto del Yak, donde la pasta se iba evaporando según pasaba de mano en mano, hasta contratar un ataúd para nuestros militares.

Qué decir del asunto de los pujolines, juzgados en pujolandia, donde no hay ni un solo juez al que se le ocurra hacer algo contra esta privilegiada familia, a pesar de haber sido comparada con un clan mafioso. Al Ulegué, le han quitado el pasaporte, imagino que el español, pero seguro que eso a él, le importa un rábano. No se van a ir, porque tan protegidos como aquí, no van a vivir en ningún lado.

Por mucho menos de lo que han hechos estos, hay gente en el trullo, sin posibilidad de ver la luz en años.

Mientras, se distrae al país con las diatribas del señor Aznar y sus coleguillas, o las de don Pedro NoNo y los suyos, o lo de los padres que explotan las enfermedades de sus hijos.

Para que nuestras alegrías sean completas, llega aquí el contagio de todo lo malo. Ya, un majara local, se lio a tiros en un supermercado de Orense (menos mal que no hubo víctimas) quizás, para copiar a los que salen en la tele por haber hecho eso en Yanquilandia o en otro sitio.

Por lo visto, esto no es sólo cosa de este atribulado país. La desvergüenza social también está en Italia, donde tras cinco años del naufragio del Costa Concordia, su capitán, el responsable del naufragio, no solo sigue en la calle mientras sus víctimas callan, sino que además se está forrando con un libro qué, escribió en colaboración con una periodista (esto no iba a faltar), contando su milonga. Resumiendo; “superventas por sus muertos”.     

Son tales las diferencias en las vara de medir, que hasta llama la atención una sentencia que sea simplemente lógica, como una que ha salido en Málaga; “Una sentencia declara ilegal el cobro de la plusvalía si no hay beneficio en la venta de una casa”. El “agraciado” con esta inusual, por lo racional, sentencia, es una criatura que compró un piso por 230.000 euros, y lo tuvo que vender por 70.000. es decir, le perdió al “negocio” 160.000 euros. El Ayuntamiento de Fuengirola, ¡le cobró plusvalía! Si de verdad hubiera justicia, en contraposición a la plusvalía, debían de haberle pagado a él, una minusvalía, pero eso, claro, ni pensarlo.

Y en esa extraña vara de medir en la que esto ha llamado la atención, parece no llamarla la situación de la Sanidad andaluza, esa de la que doña Susana se vanagloria cuando va a Madrid, y que aquí procura olvidar y silenciar. Olvidando conscientemente hasta las denuncias que se están produciendo por negligencias, que la mayoría de las veces no son de los facultativos o del resto del personal, sino del sistema que tiene carencias en urgencias o por listas de espera prácticamente colapsadas. Lo dejo por hoy.

Hasta mañana.      Pepeprado

Written by Pepeprado
De Málaga, España