Cuando más falta nos hacía que doña Anguelita (con gue suave, como en la tele) estuviera tranquila, la tienen en un sin vivir para formar su gobierno. Suerte mujer.

Por aquí, siguen los líos post-DUI. Tras quedar ya definitivamente perdida la oportunidad del Medicamento, siguen los adoctrinamientos a los nenes, a los que esta vez les pusieron una fiesta para “liberar a los presos”. Ahí también, salen los líos matemáticos catalanes. Mientras algunos asistentes, o sea que estuvieron allí, dicen eran unos centenares, los organizadores, que tienen que ser familia de la Guardia Urbana, dicen que eran 9.000. Se ve qué, como están ocupados en enseñar su “nueva historia” no tienen tiempo para las mates.

De lo que hablaba ayer, hoy el asesino de la catana, qué, por supuesto está en la calle hace tiempo, ya está haciéndose propaganda de la película que le van a hacer a su mayor gloria. Va a contar su edificante vida. Mientras, toda su familia sigue muerta.

De lo que debíamos hablar es de números. Andan todos los gerifaltes políticos, incluida nuestra Jequesa, peleando para repartirse la pasta del Estado. Este, luchando a base de promesas para que les aprueben los presupuestos, y todos mirándose sus ombligos, y digo “sus”, no los ombligos de sus contribuyentes que de esos casi nadie se preocupa.

Pero, (siempre hay un pero), hay cosas que a nosotros los andaluces nadie nos explica. Nos llevan contando que se han ido de Cataluña por sus locuras, varios miles de empresas, y, que yo sepa, ¡ni una sola ha decidido venirse para acá! ¿Por qué? Teniendo en cuenta que la gran mayoría se ha ido a Madrid, una ciudad congestionada, complicada y con problemas para moverse, cabría preguntarse porque no se vienen aquí. Pues no lo hacen, porque esta Junta tampoco es de fiar. Los impuestos aquí son los más altos del país, a las empresas se las mira como a vacas a las que ordeñar, y la seguridad de funcionamiento no está garantizada, pues cada munícipe que se levanta con el paso cambiado, se monta unas normas a su gusto. Con estos mimbres, es difícil fabricar un buen canasto empresarial.

Veamos por ejemplo como funcionamos por aquí. El Metro, lleva años empantanado; en cambio, si estamos desempantanados, ya que no se hace un pantano desde que palmó Franco (con perdón) y va a subir el precio de las cantimploras sin que nadie haga lo más mínimo. Sí estamos entretanto metidos en jaranas como el Rascapuerto, y ahora el alcalde resucita “su” Auditorio, que ya sabemos que se haría en un par de décadas y que él dice va a costar diez millones, con lo que por triste experiencia sabemos que podrá costar 80 o 90, que se podrían emplear, por ejemplo, en una desaladora, y… mejor no seguir.

Quizás sea por estas cosillas que ni medicamentos, ni madre que los parió, vengan para acá.

Eso sí, dejamos que el Estado se acuerde de nosotros para hacer cárceles multifunción que ahora se van a convertir en CIEs, o en planear depósitos judiciales en la carretera de Torremolinos, y mientras, el Ayuntamiento ¿qué es lo que hace? Esto; “El Ayuntamiento proyecta un centro de patinaje junto a la Ciudad de la Justicia”. Eso es básico y fundamental, ¿cómo es posible que estemos sin un centro de patinaje? Esto es de primera necesidad.

Bueno, dirán que al menos han conseguido que los vecinos de Miraflores del Palo estén a nivel europeo; “ya pueden beber agua del grifo”. Magnifico.

Hasta mañana.      Pepeprado

Written by Pepeprado
De Málaga, España