Hoy se acaba el verano… oficialmente. Un verano extraño en el que se ha conseguido que un encausado se ¿mate? (me niego a emplear lo de suicidio) y en tres días se haya enterrado todo, el cadáver, el escándalo y las responsabilidades.

Un verano en que parecía se iba a acabar la satrapía del señor Villar, final que ahora no está tan claro. Un verano en el que los independentistas esta tan a lo suyo, que hasta se les olvidan los avisos sobre terrorismo y dejan les maten a los turistas, y en fin un verano en el que ha nacido una nueva fobia, la turistofobia, que curiosamente coincide con las ansias nacionalistas de algunas comunidades.

Para que el verano sea aún más raro, ha sido tan seco y tan mustio, que no hemos tenido ni mosquitos, y se nos está yendo hasta los gorriones. Pero, al fin hoy se va a acabar, y esperemos que algo cambie.

De la actualidad, se están moviendo los hilos para dejar en la calle a los yihadistas encarcelados por los atentados, mientras sigue la guerra de comunicados, que cada vez deja más en evidencia a los jefecillos de los Mossos, a los que ellos, los jefes, embebidos en sus ansias revolucionarias olvidaron avisar de lo que podía pasar. Ya ha confirmado la policía que ellos sí avisaron a los Mossos. Otro aviso que se archivó.

De esa aspirada, suspirada y dislocada independencia siguen los líos. El problema que tienen es que esos papeles que hay que firmar para que “parezca” algo legal, no hay quien los firme. La señora Forcadell, a quien correspondería firmar el primero de esos papeles, se esta, cómo diría un malagueño antiguo) haciéndose “la lipendi”. Siempre pasa lo mismo, a estos, en cuanto les tocas el bolsillo y le avisas que pueden perder sueldo y prebendas se amojaman y acuartelan.

Cómo pasan más cosas hay que verlas. Entre ellas una sorprendente, esta; “la detención de un hombre de 73 años como supuesto autor de una agresión sexual a una mujer de 55 años”. Esto ha pasado en Orense, y al agresor lo pillaron porque por lo visto estaba peor de las pernas que del pito y no podía correr demasiado.

O esta otra, en la que en un estudio de esos que se hacen para que ninguna autoridad les haga caso, informa de esto; “La ‘fiesta’ en Ibiza mata cada 40 días”. Bien, estos que palman por drogas (dicen que unos 58 entre 2010-2016) son turistas menos que les van a venir el año que viene, así que a los ibicencos les vendrá bien.

Por estos andurriales, en Marbella se siguen repartiendo el pastel. Ahora le toca otra vez a la alcaldesa cantarina, mientras en Archidona ya están repartiéndose el agua en cubas. Por supuesto, como lo de hacer pantanos o desaladoras es algo que suena a franquista, seguiremos así unas pocas décadas más.

En la capital, está en coma uno que se metió a mediar en una disputa en la Feria y le atizaron dejándolo tirado. Gran Feria, sí señor.

Pero, tranquilos, ante la falta de previsión generalizada, cuando solo se torea a toro pasado, hay algo en lo que nuestros próceres sí están laborando diligentemente; en el asunto Alameda. Ya saben hasta cuantos naranjos van a plantar; “85 naranjos junto a las fachadas de los edificios”. Para otras cosas no hay tal previsión, ¿por qué? ¡Ahhh!

Hasta mañana.      Pepeprado

Written by Pepeprado
De Málaga, España