Antes de hablar de eso inimaginable, la actualidad se resume en poco. Ya, se están repartiendo medallas a los amigos, los musulmanes “buenos” ya, piden que el Estado regule, e imagino pague, la formación de los imanes, y la empresa del butano de Alcanar está preocupada por los buenos clientes que ha perdido. De otras cosas, ya hablarán los medios oficiales y oficializados.

A lo del titular. Creo que todos hemos recibido varios de esos güasaps en los que Presidentes de Gobierno, o Primeros Ministros de países extranjeros, ante sus respectivos parlamentos se presentan y presentan, medidas extraordinarias para  buscar lo mejor para sus ciudadanos. Medidas que ponen en blanco y negro los derechos de los inmigrantes, pero también las obligaciones. Entre esas obligaciones, las de aprender el idioma del país acogedor, amoldarse a sus costumbres y a su forma de vida, etc… Que yo recuerde, así a vuelapluma (ahora, mejor a vuelatecla) hemos leído u oído intervenciones de don Putin, de los Primeros Ministros de Canadá, Australia, Holanda o Noruega. Hasta ahora, todo casi normal. Lo (para nosotros) raro, viene a continuación, ya que todas estas intervenciones terminan con “sus Parlamentos puestos en pie y aplaudiendo todos durante varios minutos al que les habló”. Y esto, es lo que para nosotros españolitos que vinimos al mundo y a los que alguna de las Españas nos parte el corazón, es totalmente inimaginable.

Seamos sinceros con nosotros mismos. ¿Alguien se imagina al Parlamento español, a “todo” el Parlamento español, puesto en pie, no solo aceptando, también aplaudiendo las medidas que proponga el Presidente del Gobierno de turno, de cualquier Gobierno y de cualquier turno? ¿Alguien en su sano juicio se cree que esos individuos, a los que la locura momentánea ha hecho ‘políticos’ de abrevadero, sin haber tenido previamente ni oficio ni beneficio, se van a parar a pensar si lo propuesto es bueno para todo el país o no? ¿Alguien piensa que esa ralea de aluvión va a usar su cabeza para algo más que para abrir la boca y pedir beneficios para si mismos, y la va a castigar pensando por sí misma?, o, ¿alguien cree que esos a los que llaman, “sus jefes de fila” o de partido, les van a permitir pensar o votar algo que sea diferente de lo que esos “aparatos del partido” hayan decidido previamente… sin pensar tampoco si lo que se va a votar es bueno o no para el país?

Esa imagen de “todo” el parlamento aplaudiendo una medida, es totalmente inimaginable en un país en el “nuestros” políticos llevan décadas sin ponerse de acuerdo para algo tan simple como ponerle letra al himno, o en el que muchos están en contra de la bandera del Estado y prefieren banderas y banderías de otros lugares, enarbolando las de Venezuela o Cuba si hiciera falta, a más de la de una idealizada República que sólo solo duró unos años, antes que la de “todo” el Estado, adoptado como “pabellón nacional de España desde 1785”, y ojo, es pabellón “nacional”, no de ningún partido en particular.

Por eso, esos aplausos son tristemente inimaginables en este nuestro país, aquí estamos al albur de coletas y flequillos, calvicies y bisoñés, o iluminados que solo sueñan con dormir en la Moncloa como sea, y sordos y ciegos que no se enteran de nada de lo que ocurre en su partido… cuando les conviene.

Lo dijo don Antonio, alguna nos partirá el corazón. Eso sí era imaginable.

Hasta mañana.      Pepeprado

Written by Pepeprado
De Málaga, España