Para que no se olviden de cómo anda el mundo, en Londres un fulanito o fulanita, tras atropellar a unos cuantos ha estrellado el coche contra las barreras del mismísimo Parlamento. Hoy se habla de que la crisis económica de Turquía puede arrastrar a varios países, entre ellos el nuestro, a una inflación importante. Esas cosas a la Oficina de Colocación Sánchez y familia, antes llamada Gobierno español le importan poco. Lo que es preocupante es que la civilización occidental ande tan perdida que pueda pasar esto; Un hombre se ahoga en un hoyo que cavó en la arena en una playa de Francia”. El muerto tenía 21 años, y nadie sabe en qué estaba pensando para hacer semejante tontería. Pero sí, preocupa que la juventud se tire por los balcones, se caiga de los edificios se ahogue en su propio charco. Algo se está haciendo mal.

Aquí ya hay juristas que andan preocupados por lo que llaman la “fascinación por los traficantes de drogas, tendencia que por lo visto se ha visto acrecentada por la teleserie Fariña”. El daño que están haciendo las teles con esas series donde los asesinos, violadores y traficantes son los héroes, se está empezando a ver. Pero esos canales, y me temo que ahora RTVE también, a lo suyo, a distraer al personal a costa de lo que sea.

Hoy las dos noticias llamativas, son la situación del Aquarius, que ahora no puede venir aquí, porque según don Sánchez y sus correligionarios, porque “España no es el puerto más seguro”, es decir, que a Cataluña no los puede mandar porque se los tiran a la cara, y en Andalucía es que no caben (ayer sólo, Málaga recibió a otros 207 migrantes rescatados en cuatro pateras en Alborán). O, ¿es que doña Ángela le ha dicho que se deje de chorradas y de hacer el primo?

La otra noticia sigue siendo de lo de Vigo. Un periódico la tacha en nombre de sus vecinos, en que “era crónica de una muerte anunciada”. Y estoy de acuerdo. Pero lo peor es que nadie escarmienta en cabeza ajena. Ahora nos echamos las manos a la cabeza con lo de ese paseo en presuntas malas condiciones, cuando en realidad lo que hay es un mal uso de unas instalaciones. Ese Paseo servía para eso, para pasearse, no para montar espectáculos multitudinarios con músicas a todo volumen y watios desparramados retumbando.

Pero… ojo, ahora no intentemos que esto sea un caso aislado, pensemos en las barbas del vecino. Aquí, los más tontos hacen relojes de palo y les andan. Miremos por ejemplo esas dos fotos, una de calle Larios, y la otra de la plaza Uncibay.

Ahora mismo, estas y otras muchas están puestas en las redes como muestra de “la fantástica Feria del Sur de Europa”, pero si algún día pasara algo (Dios no lo quiera) esos puntos y otros, serian una ratonera donde los muertos se iban a poder contar por centenares. No hay ninguna policía en el mundo que pueda controlar esas multitudes, especialmente cuando están hasta arriba de vino y de otras sustancias, y han perdido el control de esfínteres e incluso de sus actos lúdicos. Hasta ahora, el principal problema es simplemente el sanitario y, por qué no decirlo, el de las buenas costumbres, la educación y los buenos modos. Los excesos de toda clase, empezando por los mingitorios, campan a sus anchas por las calles de Málaga, y para más inri, nuestras concejalas y concejales se, muestran orgullosos de estos “éxitos”. Como se acostumbra a decir de la cantidad de padres de las victorias y la orfandad de las derrotas, si algún día pasa algo, repito, Dios no lo quiera, seguro que todos esos munícipes y adheridos desaparecerán del mapa y se buscaran responsables en los funcionarios menores o, incluso, entre las propias víctimas.

¿Cómo hemos llegado a permitir que aquella feria de Málaga, bonita, familiar y cooperativa se convierta en esta orgia de multitudes? Simplemente dejándola en manos de ineptos y descerebrados que por salir en los medios son capaces de cualquier cosa. ¿Hay tiempo para rectificar? Posiblemente sí, pero lo indudables es que lo que no hay es voluntad de hacerlo. Mientras las concejalas y similares se felicitan por sus “éxitos”, los demás, los que nos vamos del centro cuando llegan estos días, simplemente rezamos.

Antes de irme, un mensaje para la podémica familia Iglesias Montero. Se sabe baratita de una casita ideal para sus veraneos; “Así es la casa más cara de España: 50 millones de euros y está en Marbella”. Esta la podéis sacar vosotros por unos 300.000 euros. Seguro, y le vendrá bien a los mellizos para tener el yate cerca.

Hasta mañana         Pepeprado

Written by Pepeprado
De Málaga, España