En Venezuela ya están totalmente divididos, y ambas partes nombran fiscales y cosas parecidas por su cuenta. Mientras, el Maúro charla con don ZP, su ‘gran amigo’. Todo normal.

En Méjico acaban antes. En una cárcel, ha habido según dicen una “cacería” con 28 muertos de dos bandas rivales.

Aquí, en otra cacería, y otro tumulto, los Sanfermines, los toros ya han dejado 3 heridos, y los “machotes” siguen haciendo de las suyas, pero eso sí, cobijados bajo la ikurriña.

Mientras, don Pedro, que sigue con su escabechina de críticos en el partido, a don Mariano le ofrece ayuda, pero sus pelotas oficiales, lo desmienten y dicen lo contrario fuera. Es lo de siempre; que sí y que no, a la vez, y sin despeinarse.

En Madrid siguen recogiendo basura del día del Orgullo. Ya van por 448.240 kilos de orgullo abandonado. Un éxito.

Lo más triste, la muerte de padre, madre y dos hijas en Extremadura por hacer animaladas a destiempo. Han dejado a un huérfano de 6 años, que se ha quedado sin toda su familia. Eso del barranquísmo, la espeleología, el senderismo y demás zarandajas, son la consecuencia de esas campañas ultra modernas para ser más guays que nadie, que hacen que se cometan estas imprudencias, y lo que es peor, arrastrando a niños inocentes.

Al menos, algo que parece justicia poética; “Una pieza de fruta obstruyó las vías respiratorias (matándola) de la mujer, de 67 años, que asesinó el pasado marzo a su nieta, de 10 años”. Ha muerto, descanse en paz la nieta.

Dejo para el final estas dos imágenes. La más oscura está tomada a las 6 de la mañana, la otra a las 9, y aun sigue creciendo la cola.

Es un reguero de gente, que empieza en la puerta del hotel, pasa por la plaza, entra en calle Especerías, dobla y se interna y se pierde por calle Nueva. ¿Para qué? Para el casting de Gran Hermano.

Honradamente creo que nos debería dar vergüenza como sociedad, que nuestros jóvenes y no tan jóvenes, a lo único que aspiren sea a ir a vender su intimidad y a perder la vergüenza para que unas teles explotadoras hagan su agosto.

Cuando he pasado junto a la cola, he visto todo tipo de caras y personas, algunas chonis, naturalmente los omnipresentes gays que están de moda, otras decidida y simplemente merdellonas (por usar el malagueño más descriptivo) pero algunas también con buena cara y aparentes buenos modales. Estos últimos me han dado pena, son la imagen del fracaso de una sociedad que premia la vacuidad, el sinsentido y la desvergüenza, y que aleja a los jóvenes trabajadores, respetuosos y amantes de la cultura.

¿Cómo hemos llegado a esto? Que un concurso anómalo, sin más objetivo que destripar las malas conciencias y dejar al aire las vergüenza morales de sus participantes, haga que los aspirantes estén toda la noche haciendo cola, es algo que debería preocuparnos. Pero no, aquí, a marear la perdiz de las independencias y demás chorradas para que los políticos se luzcan y vivan del presupuesto.

Hasta el lunes.      Pepeprado

Written by Pepeprado
De Málaga, España