Por ahí fuera también andan de líos. Por un lado don Trump nos anda asustando con su posibilidad de ser el nuevo sheriff del orbe. Por otro lado, a don Evo le han dicho que no a su eternización en el poder. En esto suena todo raro, porque el primer día de conteo iba perdiendo 73 a 27, decidieron parar de contar para dormir y al día siguiente, tuvo una remontada espectacular… aunque eso sí, no consiguió el placet ciudadano. Así que lo han mandado a trabajar (literalmente)

Para acabar con lo de fuera, se ha muerto un hermano Castro en Cuba, no es ninguno de los dos jóvenes del partido, sino de otro, aún más mayor y que parece que no se metía en nada. Descanse en paz.

Aquí, lo más comentado, que diría un cursi, es ese acuerdo para ir a ninguna parte de ayer, entre tirios y troyanos, que para lo único que ha servido es para alborotar al personal y darle un susto de muerte a don Garzón que ya se había hecho el cuerpo a ser ministro o cosa así.

Cómo de eso hablan todos, yo me callo, aunque no me puedo resistir a reconocer que aunque sé que eso es impensable en España, los cinco puntos de Ciudadanos (fuera aforamientos, poder pedir algo con menos firmas, ¡despolitización de la justicia!, fuera Diputaciones y máximo de 8 años para el Presidente del Gobierno) me han producido a mí, y creo que a muchos españoles, un orgasmo mental de alta intensidad. Sólo pensar que eso pudiera pasar, ya es maravilloso, aunque ese harakiri para tantos enchufados es impensable en este país de compadreos.

Al hablar de compadreos, hoy hay dos de los de óle y no te menees. Uno lo da el PSOE de don Pedro, el mismo que dice que quiere acabar con los enchufes, que tras oír en todos los medios de comunicación (bueno, en todos no, sólo en los montaraces, los afines, callados), la cinta con el alcalde diciendo como hacía las concesiones por vía genital, ha dicho que de dimitirlo, nada, que “van a esperar a ver cómo evoluciona el asunto”. Hay que tener una cara de hormigón para decir eso.

Como no podía faltar en eso del compadreo político, la otra es doña Carmena, que se niega a reprobar a doña Mayer y anda buscándose tecnicismos y legalismos de baja estofa para esconderla.

En Málaga, Huelgasa sigue a lo suyo, a amenazar mucho y limpiar poco y mal, y Ayuntamiento y Junta, también a lo suyo, a discutir sobre el Metro sin darle ninguna solución al asunto.

Lo más pintoresco es la noticia de Sanlúcar de Barrameda donde unos linces robaron la tele, la registradora y siete jamones en un bar, pero cómo se los llevaron arrastrándolos, dejaron una estela de aceite y tocino en la calle que llevó a la policía hasta su casa. Estos, de verdad a lo que aspiraban, era a salir en una película de don Luis G. Berlanga.

Es semana blanca. Lo dejo. 

Hasta mañana.         Pepeprado

Written by Pepeprado