En Venezuela, como ya no pueden acarrear los billetes que cuesta una barra de pan por eso de la inflación, el Maúro ha sacado una nueva cripto moneda, “el petro”. Con la garantía que tiene este hombre, no creo que se la vayan a comprar los que yo me sé, aunque para empezar podía empezar pagándole a sus amigos de España, (podemitas, Zapatero por sus intervenciones, etc…) en esta moneda, a ver qué tal les sienta.

Mientras, otras dos estrellas lucen; Don Trump quiere prohibir “las armas automáticas modificadas”, es decir, si no le cambias la pintura, te puedes seguir comprando un tanque. Eficacia se llama a esta idea. La otra estrella, don Berlusconi, ya puestos a prometer, promete hasta un “Ministerio de la Tercera Edad”. Se ve que como ya él considera qué (¡por fin!) ha llegado a pureta, se merece un ministerio ad hoc. Un lince don Silvio.

Vamos a lo del milagro. Yo, aunque católico y templadamente practicante, eso de los milagros lo creo con dificultad. Siempre que me hablan de que algo es milagroso, acostumbro a decir qué, “los milagros en Lourdes y muy de tarde en tarde”, pero creo que haberlos haylos: Son esas cosas inexplicables para la ciencia… todavía, en las que interviene la fe y se les llama así. Hace unos días la Iglesia certificó un último milagro, precisamente en Lourdes, así que algo de razón llevo.

Pues bien, yo, en uso de mi libre albedrio, pido se certifique un nuevo milagro, esta vez, ayer martes, en Suiza y a plena luz; “la conversión de doña Anna (así con dos enes, como gusta ahora)”. La otrora flequillada, y auto maloliente, que se ha convertido al jabón, al agua fresca (o templada, todo cabe) y al desodorante. No sabemos si esta conversión, cuyo mérito es achacable al señor juez Llarena, vino precedida por unos encuentros en la tercera fase con el jabón Lagarto y el desodorante para 24 horas, ni si hubo necesidad de rascados sobaquiles y extracción de mucosidades. Eso importa poco, es accesorio, lo importante es que hay una nueva Anna con la cara lavada y recién peinada, que empieza su andadura como terminó la anterior; pidiendo subvenciones y sueldos del Estado, aunque ahora, afortunadamente, van a ser de otro Estado. ¡Loor a la neo conversa!

Tras esto, ahíto de satisfacción por esta nueva adepta a la ducha y el restregado corporal, vemos quizás comprobar que a los golpistas catalanes les están empezando a entrar pánico y se están defendiendo como los gatos acorralados; “acusan a la guardia civil ante el juez de violar sus derechos fundamentales”. Allá ellos.

También que los de la CEOE, quizás influenciados por don Silvio, ahora piden que se puedan hacer “contratos de formación a los mayores de 45 años”. Ya después, la Junta los colocará en algún ERE y así se reduce el paro… entre los amigos.

En lo presuntamente cultural, ha salido otro de esos artistas de matojillo, un tal Santiago Sierra, que para ser alguien y salir en los papales, montó en ARCO una exposición titulada “Presos políticos’, con sólo fotografías, levemente pixeladas, de al menos 24 personajes y personajas que según él, están encarceladas por motivos políticos; golpistas catalanes, los proetarras que pegaron una paliza a dos guardias civiles en Alsasua o el exquisito don Andrés Bódalo. Afortunadamente, le han retirado el bodrio a este personaje, al que también habría que mandar al trullo, para ser él, a su vez, “un preso por motivos éticos y estéticos”, Porque, entre otras cosas, la mayoría de los retratados tienen unas jetas horrorosas.

Ya puestos, se le ha quedado fuera el pelotero portugués del Villarreal, el tal Semedo, al que han vuelto a detener. Esta vez por “atar, golpear y retener a un hombre en su casa”. Está dicho, esta no es su primera detención, lo inexplicable es que este animal esté cobrando de un equipo de futbol, máxime cuando no juega más que de higos a peras, porque, casi cada día, o está turulato o le falta poco… o lo han detenido. A ver si esta vez ya lo ponen en la calle de la liga, para que así pueda entrar en la cárcel sin dejarse atrás trabajo pendiente.

En Málaga, otra novedad. La Junta va a preparar los papeles para que el antiguo edificio de Correos, pueda ser un hotel. No lo entiendo, se cerró y se quita a Correos porque era peligroso, por aquello de la aluminosis, que decían era irrecuperable, pero… ¿para hotel sí que sirve? Lo siento pero me huele a pegado.

Y una, en realidad otra más, iniciativa para terminar la Catedral. Esta vez nace una nueva fundación, para “recaudar fondos”. Yo, que aún recuerdo aquella de la tira de monedas de duro en el suelo para lo mismo, y de cuya recaudación jamás se supo nada, soy tremendamente escéptico. Les voy a dar el beneficio de la duda y a ver que hacen, además de reunirse para salir en los periodicos.

Hasta mañana           Pepeprado

Written by Pepeprado
De Málaga, España