En una muy autorizada expresión de libertad, los chavistas consideran que el nuevo gobierno español es así; “El Gobierno de Pedro Sánchez; ministras blancas y pijas”. No, si al final estos van a terminar añorando al “Marianín”. Otros que son igual de bestias, los iraníes, íntimos amigos de don Pablo, han arrestado a la abogada de las manifestantes sin velo, esto agradará al señor Billetero por ser muestra de ecuanimidad. Más cerca, mientras Alemania, Austria e Italia se han amontonado para hacer un eje contra la inmigración, los franceses a lo suyo. Quieren que la Sorbona sea el Harvard europeo. Lo mismo podíamos mandar allí a alguna rectora que recordamos y que no paró hasta ser ministrilla.

Bueno, volvamos aquí a nuestros líos. Contra su voluntad, porque él, como español, nunca quiso dimitir de nada en lo que se cobrara, han “dimitido” a don Màxim, al que un periódico llama El Breve. Se ha despedido de mala manera llamando jauría a todos los que no estaban de acuerdo con él (¿que pensaba este del acoso a doña Cifu?, ¿lo veía normal?). Queda la duda de si, como este no ha superado los 15 dçias de prueba de todos los contratos, le van a dar esos chollos de indemnizaciones que se estilan por las alturas.

Ya han nombrado otro ministro de Cultura y Deporte, don José Guirao, ya veremos por donde sale este señor, al menos parece no tener un pasado tan borrascoso como el defenestrado. Lo malo, es que el señor Sánchez, con este apresurado nombramiento, ha dejado a tres preclaras aspirantes al puesto compuestas y sin ministerio; las señoras o señoritas, no lo sé, doña Terelu, doña Belén, y la musa de la Sexta, doña Pedroche, esa que vale para todo y que siempre quiere más. Me parece que don Pedro se ha echado malas enemigas, porque a estas les hacía mucha ilusión ser ministras.

Por lo demás, la vida sigue, el señor Grande-Marlaska quiere hacer de Ceuta y Melilla un paraíso feliz, con entrada facilona; “Haré todo lo posible para retirar las concertinas de las vallas”, y han detenido a otro ¿líder? del SAT, aunque este, nada más que por el nombre, no debería estar en la calle, lo llaman, el Pancetas. Dicho queda.

Eso que se llamó la Gürtel Roja, en la que salieron pruebas de que el PSOE valenciano también tenía montado su  chiringuito, ha pasado sin pena ni gloria. A los comunicadores del momento, no les apetece ponerse a malas con estos señores.

Como ya se siente estabilizada, y los sumarios de los EREs van desapareciendo sin ruido, la Junta coge fuerza. De lo primero que ha hecho, ha sido dejar sin fecha las obras del CARE de Torremolinos. Según ellos, eso no hace demasiada falta, al fin y al cabo ¿qué es Torremolinos?; un pueblo.

Por aquí lo mejor ha sido un emprendedor que ha creado la empresa Pig Demont, donde vende productos de guarrillos sanos y alegres. Esta muestra de creatividad no le ha sentado bien al expatriado en Alemania, que piensa que la cosa va contra él, aunque a mí lo que me parece es que es una falta de cortesía para con los guarrillos. Ha denunciado al empresario ante la Oficina de Patentes y Marcas. Lo que no sé es como este fulano se atreve a pedir que lo ampare una Justicia que él dice no respetar, pero así funcionamos últimamente.

Ya en la ciudad, para oscurecer algunas cosas, por ejemplo esta noticia; “Urbanismo prevé llevar mañana a aprobación inicial el proyecto de la torre del Puerto de Málaga”, es decir, ‘Rascapuertos, habemus’, el señor alcalde opta por una solución práctica, como es la abrir otro lio que hasta ahora no exista. Así, se ha puesto a liarla con propuestas sobre los terrenos del nuevo hospital.

Sin que él tenga arte ni parte, reclama, aunque no tenga ninguna competencia en ello, que la Junta ceda al Ayuntamiento el convento de la Trinidad a cambio de un solar en el Civil, que tampoco es suyo, es de la Diputación. Como ha visto que el asunto de los muñequitos se le acaba, quiere tener otra distracción.

Me voy, tengo cosas que hacer. Mañana será otro día, aunque antes, quiero dar mi opinión sobre el asunto de la Selección. Ha hecho bien el nuevo Presidente, la Selección es algo de todos, no es para que alguien la use a su antojo. Mejor, honra sin barcos, que barcos sin honra, como decía don Casto.

Hasta mañana.                    Pepeprado

Written by Pepeprado
De Málaga, España