Cuando veo por ahí cosas que aquí nunca van a pasar, me entra una cierta envidia. Esta vez ha sido una alcaldesa yanqui, doña Beverly Whaling, que se entretuvo en llamar ‘simio con tacones’ a doña Obama. Y ha tenido que dimitir. Es decir que esa sola broma le ha costado el puesto… como pasa aquí con todos los que insultan, vamos.

Otros países son aún más serios con estos asuntos. Por ejemplo, en el admirado Irán de don Pablo, a un rapero que se metió con el islamismo, lo han condenado a “5 años de cárcel y 74 latigazos”. ¡Hombre! No hay que llegar a tanto, pero a nuestros insultadores profesionales, un par de tortas bien dadas les venían muy bien.

Aquí, como esas cosas no cuestan casi nada, se espía por parte de los partidos, por ejemplo dicen que el PP espió a don Ignacio González, y eso que el asuntillo costó unos 300.000 €, y casi se ve normal.

Y más, es ahora cuando van a abrir juicio oral a siete ex altos cargos de la Junta por ese detallito de los EREs. Es seguir esa norma tan básica pero tan eficaz, de dejar que el tiempo pase y todo lo cure o quede en el olvido.

Mientras, andamos entretenidos con las declaraciones sobre don Pedro del señor don Felipe. Se ve que lo tiene calado, y que es consciente del nivel mental del exiliado, ya que dice; “dudo que pueda hablar más de media hora sobre España”. Yo dudo hasta que tenga claro lo que es España.

En cambio, se habla poco de otros asuntillos. Ayer oí, por casualidad que en Parlamento y Senado, estaban repartiéndose móviles, tablets y otras fruslerías muy necesarias, diría que imprescindibles, para ejercer su cargo, a los electos. Pues bien, de los móviles, “sólo” 5 los rehusaron porque ya tenían el suyo de la legislatura anterior, y las tabletas solo las rechazaron por el mismo motivo, 12 o 14 (no lo pillé bien). Está bien esto de regalarles cosas a sus señorías, para que jueguen y llamen a sus amiguetes. Así pueden montar ‘quedadas’ contra ese Parlamento que les regala sus tecnochismes con nuestro dinero.

Tampoco en el califato de doña Susana se entra en cosas ‘desagradables’. No se entra al trapo, cuando avisan que unas petroleras están almacenando gas bajo tierra y mar, cerca de Doñana y que esto puede provocar movimientos sísmicos, como ya pasó en Levante. Cuando se nos caigan las torres (siempre que no sean minaretes) y se nos ahoguen los cuatro bichos que sobreviven en el Parque, nos llevaremos las manos a la cabeza y buscaremos a un perito raso o un albañil no cualificado al que echarle la culpa.

Aquí, el Ayuntamiento, que olvida con facilidad plazas y monumentos que no interesan, dedica su tiempo a cosas más publicables. Ejemplo de ello, que ahora quieren “remodelar el paseo marítimo Ciudad de Melilla”. Esto, para lo que ni siquiera tienen financiación ni plazos de ejecución, sí tiene un objetivo que a ellos les parece fundamental “ganará zonas peatonales”, lo que me afirma en mi sospecha de que quieren peatonalizar desde el Palo hasta Torremolinos sin espacios intermedios. Como es habitual, dicen que será ‘consensuada’ con los vecinos de la Malagueta, naturalmente con los vecinos que digan que sí, a los que se pongan tontos y se opongan, se los silencia y punto.

Dejo para el final esta noticia de ayer; “Un niño mexicano conduce a 100 kilómetros por hora mientras su padre habla por el móvil”. Lo hago solo para constatar que no tenemos la exclusividad, ni en esto de las gilitontadas.

Hasta mañana.           Pepeprado

Written by Pepeprado
De Málaga, España