¡Ale, al loro! Cómo parece que esto furula, démosle un vistazo a los fecundos doce días transcurridos desde mi eclipse informático.

Ha pasado de casi todo, desde que un presunto defensor del pueblo empapelara a un torero por torear con su retoño, hasta que otros defensores se queden impertérritos mientras las teles nos muestran a padres, madres, abuelos y abuelas poniendo en peligro a sus rorros para ver las olas de cerca, lo que ya ha demostrado ser más peligroso pero que queda impune.

Entre lo más importante, hay el asunto de las mudanzas. No me refiero a las que hace (o hacía, no sé si sigue) Gil Stauffer, sino a las de mentes y emociones de algunos personajes y personajas. Me explico; antes de mi eclipse la mayoría de los comentaristas, analistas y predictores del futuro, opinaban que don Pedro era un manta, inútil y sin futuro, pero, ¡oh, milagro!, fue ser agraciado por SM F VI para postularse como aspirante a gobernar este carajal, e inmediatamente las lanzas volvieronse cañas, y su preclara inteligencia pasó a ser apreciada como de aurea ley por los mismos que antes lo criticaban. Puede que tal mudanza se deba a la posible, aunque remota, posibilidad de que don Pedro coja las llaves de la caja y sea quién decida a quien van las subvenciones y los contratos del futuro, o, por qué no, simplemente a una transfiguración o epifanía de los antes mencionados interpretadores del futuro, que los lleva a otro camino de santidad.

También pasó la importantísima cuestión de si las huestes de don Pablo se sentaban en el gallinero o a pie de cámara que es lo que les gusta. Esto parece haberse ya resuelto, así los nuevos Picapiedras, Pedro y Pablo, estarán amorosamente juntos y posiblemente revueltos.

También hablando de mudanzas, la que se ha producido ayer mismo, cuando los representantes de la patronal le hicieron la ola don Pedro quitándole el nihil obstat a su esperado socio. Con significar qué, “no le tienen miedo a un gobierno con Podemos”, nos dan pie a sospechar que hablan en nombre de empresarios qué, o bien tienen unos muy buenos de eso que llaman “ingenieros fiscales”, o bien que los que estos frecuentan, no tienen miedo porque sus capitales están en paraísos fiscales en agradable compañía con los caudales de chavistas e iraníes, aunque por el contrario, para la gran mayoría de sus representados, ese tipo de gobiernos pueda representar un fin anunciado. Claro que ese tipo de representados les importan un rábano, sólo dan quebraderos de cabeza.

Esto de mirar los vertederos del país cansa, lo voy a dejar por hoy. Para ser la primera vez después de la interrupción, creo ya es bastante. Conforme vaya recordando cosas, las pondré y expondré aquí, hablando por ejemplo de titiriteros, alcaldesas y jueces.

Mañana, se presentará el Cartel de Frente a la Tribuna, aquí en el Palco del Café Central, en la primera planta, desde donde después haremos la tertulia de Frente a la Tribuna en la COPE.

Hasta mañana pues.      Pepeprado

Written by Pepeprado