Qué jueves Santo y con un sol titubeante que esperemos se afiance. Esperemos.

Las noticias de fuera son como siempre casi todas malas, entre ellas, una de las peores; en Venezuela, en un incendio en una comisaria, han muerto, al menos, 68 personas. Se produjo tras un motín, y ahora empiezan las discusiones posteriores. Más cerca, en Francia, un coche ha embestido a un grupo de militares. Esto lo solucionan los franceses, ya. Para acabar, al menos una buena noticia; “Los niños gitanos vuelven al colegio en Irak por primera vez en 14 años”. Es buena, porque se supone siempre es bueno que los niños puedan ir al colegio, a menos que sea en algunos sitios que ya sabemos, en los que el colegio, es un simple centro de adoctrinamiento.

En España, como los de siempre siguen a lo suyo, incluso con algunas ideas tan extrañas que son difíciles de entender; “ERC pide combinar “la denuncia” de no poder investir a Puigdemont con la configuración de un Govern efectivo”. Esto es pedir la cuadratura del círculo político, aunque aquí podríamos cambiar lo de círculo, por simplemente ‘circo’. Por eso, porque siguen a lo suyo, no voy a hablar de ellos.

Prefiero pararme en un nuevo término; “smombies”. Son, ni más ni menos que esos peatones, tan adictos al móvil que sólo ven el cacharrito, y ni miran al cruzar, con lo que se los pueden llevar por delante. Resumiendo, son un peligro para ellos, y para los demás.

Aquí, las noticias son triunfalistas. Se dice; “Málaga afronta un millón de desplazamientos en el primer aluvión de turistas del año”. Con esto, todos felices, ni Metro, ni segundo hospital, ni nada de nada, lo que hace falta es… mucho espectáculo. Dando espectáculo, otro ‘turista’, un ucraniano de 27 añitos, robó y apaleó a un indigente. Ahora, como el apaleado es español y encima no tiene un duro, pero el agresor es “un inmigrante”, no se podrá hacer nada con él, porque enseguida saldrán los güenístas a hablar de eso de la igualdad y el respeto a la inmigración.

Para acabar con las noticias, una que me ha llegado al alma por aquello de tocar lo conocido; “Meten a 34 pasajeros en el avión equivocado y aterrizan a mil kilómetros de su destino”. Ojo, esto no lo hemos hecho los descuidados españoles, ni ningún país tercermundista, lo han hecho… los perfectos, los suecos. Cancelaron un vuelo, sin decírselo ni a los pasajeros, y después, por error, los metieron en otro… a todos, y los soltaron en Laponia. Si eso hubiera pasado aquí, estaríamos siendo crucificados, pero como han sido los más listos, es sólo una nota a pie de página.

De la Semana santa, todo discurre adecuadamente y se progresa ídem. Pongo, como siempre, tres fotos buscando lo menos visto.

En la primera, la imagen mañanera e insólita de unos guiris, a los que el concierto de ayer de los paracas les pilló desayunando (¿o almorzando?, vaya Vd. a saber). Es de obligado cumplimiento notar qué, aunque creo que no entendieran mucho de qué iba el asunto, toda la mesa se puso respetuosamente de pie al paso de las banderas…A ver si aprendemos.

La segunda es la petición de paso, la Venia, de la primera de ayer, miércoles, Salesianos, en una desconsoladora soledad en el Tribunón, y con una presidencia más bien escueta. Después, a la hora de otras cofradías más lustrosas, para esa Presidencia hay tortas, pero, ¡ay!, para estas humildes primerizas, sólo los más valientes.

La última, es sólo porque es bonita, son los caballos de la Guardia Civil. Lo curioso de anoche de la Expiración, es qué, cuando los hombres de trono cantaron el Himno de la Guardia Civil, hubo bastante público que no solo aplaudió, también lo coreó. Gracias Puigmamón.

Hasta mañana           Pepeprado

Written by Pepeprado
De Málaga, España