He faltado unos días, son las ventajas del jubileta; podemos poner nuestros puentes donde nos dé la gana y así poder evitar las aglomeraciones de los tradicionales.

Por eso, nos fuimos  a Madrid, con el único y exclusivo motivo de ver el Rey León, y pasearnos. Curiosamente, encontré una tienda especializada en gorditos con ganas de ir bien vestidos, cosa que en esta ciudad de Málaga es imposible. Aquí, el único que ofrece tallas por encima de las de los hipsters  del momento, es el Corte Inglés pero presuponen qué, al estar gordo también estas mal del gusto, y te ofrecen trajes del estilo de Frank Nitty, el de los Intocables. Por eso, que se añade a que lo del León es fantástico, el viaje un éxito. Por lo demás, Madrid ha perdido sus encanto de tiendas de todas clases. Ahora, en todos los barrios y hasta la Gran Vía, los escaparates son un continuo de marcas multinacionales y cadenas millonarias. Una pena, es la uniformización del mundo, el mismo camino de los coreanos, pero en marcas de lujo.

Cómo es natural, y estando de viaje de recreo aun más, procuré no ver el Mega Debate aunque no me sirvió de nada. En todos los bares y restaurantes que entraba, taxi que usara, y en cualquier cadena que se preciara, estaban desde esa noche y hasta ahora mismo, despiezándolo, opinándolo y enfangándose en explicaciones variopintas. Lo más nutrido del opínometro era, naturalmente para los insultos que don Pedro dirigió a don Mariano. Aun siendo por partes, he observado qué en aras de llevar el agua al molino particular de cada opinador, las explicaciones eran variadas. Como yo también tengo derecho a tener la mía, la digo, y aclaro no está cargada de intención política, en eso que cada cual se lo haga mirar, es solo la opinión sobre un hecho. Es esta, lo de don Pedro, fue lisa y llanamente una muestra de falta de educación. Si un político piensa o sabe de otro que está haciendo algo ilegal, no es en la televisión donde debe ir a plantearlo. Debe ir al Juzgado de Guardia o a la Comisaria más próxima. Irse a la tele a despotricar, es cosa de horteras, merdekas y maleducados. Nada más… y nada menos, porque este señor, aspira a mandar en este país, lo que nos hace pensar en qué manos estamos.

Con este clima de crispación que algunos partidos fomentan, no es de extrañar lo que le pasó ayer a don Mariano, al que arrearon un puñetazo de calidad. Para los que se asombren, les ruego relean mi desatino del día 4 de diciembre, y verán que este no es, como intentan vendernos, un caso aislado, sino una muestra más de ese  odio soterrado alimentado por personajes que, cuando van a la tele oficial se visten de limpio, pero que en sus “redes sociales” y en sus arengas tabernarias, calientan al personal y lo incitan a estos hechos. Para colmo, esta mañana, he notado otra muestra de esa hipocresía nacional que ahora impera. En todas las imágenes que han salido del agresor, este tiene la cara pudorosamente velada para “proteger sui identidad” e imagino que también para proteger sus derechos, mientras que las del agredido y los policías estaban a cara descubierta. De vergüenza.

Ya mañana, esperó volver a la normalidad, hoy termino con una buena noticia, “sólo quedan dos días de campaña”. ¡¡¡Uff!!!

Hasta mañana. Pepeprado

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