Las cosas que leo y veo, me hacen pensar en eso en las paradojas actuales. Hace poco salieron, no uno sino varios, informes sobre el español. No sobre el señor bajito, con bigote y cara de cabreado que era el presunto arquetipo de hace unos años, ni del personaje con rastas, descorbatado y con los pantalones caídos actual. El mejor de ellos, hablaba del español como idioma, lenguaje, lengua o elemento de comunicación. Y ahí entran las paradojas.

Nos dicen que lo hablan, (a nivel de usuario) potencialmente 559 millones y es lengua madre de casi 470 millones, (la segunda en el mundo) lo que lo hace ser importantísimo, tanto que ya hasta los yanquis se despepitan por hablarlo, cuando se hacen aspirantes a la  Casa Blanca.

Entonces, aquí viene la primera paradoja. Si lo habla tanta gente, ¿por qué, últimamente, en los telediarios tenemos que andar leyendo subtítulos del catalán? Para  mi particular punto de vista, si estos señores quieren salir en la tele de los españoles, que hablen español (que lo saben hablar, aunque sea mal), y luego que en su pueblo hablen como les dé la gana. Estoy un poco hasta las narices de que cada vez se hable menos nuestra lengua y que tengamos que estar aguantando que algunos anden avergonzándose de ella.

La segunda paradoja, la destacó en su momento el señor De La Concha, director del Instituto Cervantes; la habla mucha gente, pero especialmente en España, cada vez se la emplea peor y se sueltan más barbarismos. Y de eso, lo mejorcito de cada casa está en eso que se ha dado en llamar, las redes sociales, qué, alguna de las cuales son para estudiarlas…

Precisamente como para estudiarla, ha sido la última parida (no tiene otro nombre) de doña Colau, que ha felicitado públicamente a una “personaja” cuyo único mérito es haber parido una horterada, presuntamente poética, sobre el Padrenuestro, naturalmente una muestra asquerosa balbuceada en catalán, para mayor honra y gloria de ese lenguaje, aparentemente olvidando eso que dicen a boca llena del respeto a todas las religiones, aunque hay que entenderles, que a todas menos a una, porque, claro, tocarle las narices a alguna otra, les puede salir muy caro y tan valientes no son. Como es natural, a esta lumbrera de las letras, le habrán dado algún premio con cargo al contribuyente.

Viendo estas cosas, no nos puede extrañar que los actuales Picapiedra muestren semejante desapego hacia su propio país, al que no prestan el menor respeto, y alguno de ellos, esté dispuesto a trocearlo, repartirlo y entregarlo al mejor postor y el otro, a mirar para otro lado y aguantarse. Todo sea por el sillón.

De pena, así que cuando veamos esos informes que nos ponen a parir, no nos extrañemos.

Hasta mañana.           Pepeprado

Written by Pepeprado