La semana empieza con la mosca detrás de la oreja por lo del avión ruso que nadie sabe cómo se ha caído. Que lo aclaren pronto porque esto de ir en avión se está poniendo desagradable.
Aquí, lo que más me ha llamado la atención es que un tal señor don José Antonio Marina está haciendo un estudio sobre la aptitud de los maestros y demás docentes. Dicen está haciendo un “libro blanco docente” y que esto se lo ha encargado el ministerio correspondiente. Cómo es natural, ya que parece bienintencionado, dice cosas interesantes, pero echo en falta un estudio sobre la elección de los inspectores de magisterio, que lo son, no en virtud de sus capacidades, sino de sus lealtades políticas. La mayoría de las veces, cuando algún maestro o director los llama para que hagan algo, se ponen de perfil y miran al tendido, pero cómo son “del partido” (del que corresponda en cada momento) su cometido es el de siempre, cuadrar estadísticas y que no salgan cosas malas en los informes. En esta comunidad autónoma donde llevamos toda la vida con los mismos amos, es difícil encontrar uno que se moje tomando decisiones, si estas son incómodas.
Por lo demás, los medios están hoy de enhorabuena, porque cómo ha subido el número de parados, se pueden dedicar a despellejar al gobierno y a ponerse catastrofistas, que es lo único que les encanta.
Ahora, es curioso, pero hay varias noticias relacionadas con religiosos. En el Vaticano han entrullado a uno que hacía de su capa no un sayo, sino un traje a medida. Este chivato santificado, es español, cosa que a lo mejor explica su conducta, por estar influido por el ambiente nacional de hacer cada cual lo que le sale de los pelendengues.
En Málaga, primero hay la noticia de un fulanito que le arreó un par de hostias, no de las consagradas sino de las manuales, a un cura en Stella Maris, sin mediar palabra, y en el Rincón de la Victoria, han destrozado un Cristo y una Virgen dejando escrito “Alá” en la pared de la parroquia. No creo que puedan encontrar a estos salvajes, ya que andan muy atareados con los bautizos laicos, las primeras comuniones rusticas y las entradas en la pubertad agrestes.
Otra cosa sería si hubiera sido al contrario, que algún exaltado católico hubiera hecho algo en una mezquita, entonces se pondrían todos los medios para trincar al que lo hubiera hecho a gran velocidad.
Lo dejo por hoy, vamos a ver cómo me funciona el nuevo blog. Por cierto, me harían falta comentarios que me ilustren de si esto está funcionando. Gracias, no hacen falta extensos memoriales, me basta con un notita mínima.
Hasta mañana
Pepeprado

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