Seguimos en las mismas. El ahora dictadorcillo del Parlament ha cancelado la elección de hoy, la pospone sine die. Creo que para ir ganando tiempo, ya podían meter a este en la cárcel, porque se le nota que está decidido a saltarse la ley. Con esto termino con los impresentables y los impresentadores.

Por ahí fuera, le dimite a don Donald otro jefe del FBI. Este se está haciendo una agencia de seguridad a la medida, después ya se verá si sirve para algo más. Por cierto que sus secretos están a la orden del día, con solo comprarte una pulserita de esas para correr, ya te enteras de casi todo su despliegue militar.

Aquí, de los que ¿don? Pujol acogió porque era más fácil catalanizarlos, ha salido otro discípulo aventajado. En Manresa han detenido a un marroquí de 45 años, que a lo que animaba a su tropa era a “matar españoles”. No sé si este pollo sabrá que toda la pasta que le dan por allí, sale del bolsillo de todos los españoles.

Hablando de dinero, el lince de Podemos, don Pablo, ha presentado un plan estupendo para salvar a España. Lo primero es subir los impuestos, y después, repartírselo. Para sus “cosillas” necesita “sólo” unos 24.500 millones. Una minucia.

Su correligionaria la señora Carmena, siguiendo el ejemplo que ella no predica, ya lleva adjudicados dactilarmente, es decir a dedo, unos 55 millones, sin concurso ni gaitas. Con esto ya lleva superado a su odiado PP en más del 31%. Es todo un ejemplo de lo de predicar y dar trigo.

Visto como está el patio, el Consejero de Fomento de la Junta se ha venido arriba, y aprovechando que los del Gobierno son de otro partido y se les puede pedir de todo, lo que no es lo mismo que cuando son sus compañeros de partido los que mandan, que entonces no se les pide nada, ha reclamado a ese Gobierno, que la conexión ferroviaria a Marbella sea «de altas prestaciones». Eso está bien, y al menos no le ha echado la culpa al alcalde de Málaga de esto, ahora hay que ver el caso que le van a hacer en Madrid.

Ahora vamos a las cosas importantes. La primera es que gracias a Dios, ya han elegido a quienes se van a estrellar en Eurovisión este año, cosa con la que llevan dando la tabarra desde hace meses, a ver si así descansamos. Ha tenido que ser difícil elegir, porque a mí, en los momentos de publicidad en que los escuchaba, todos, absolutamente todos, me sonaban igual, y todos a grito pelado. En fin, que tengan suerte y que después pasen a ser carne de Hola y de otras revistas del corazón, que es a lo que en realidad aspiran.

Otra cosa, que esta vez considero inteligente, ha sucedido en Francia. Allí, un cocinero con tres estrellas Michelin, ha pedido lo saquen de esa lista magnifica y esplendorosa. El hombre arguye que necesita sentirse libre y sin la presión de inspectores y varios. A mí me da, que está hasta las cacerolas de tener que inventar cosas raras cuando en realidad lo que a él le debe gustar es cocinar como toda la vida. A esto se le suma, que me da la impresión de que es muy difícil tener una clientela fiel y entregada cuando se va de estrella por la vida. Personalmente hace poco vi en un restaurante (de fuera de aquí), que era “una estrella Michelin”, y la verdad es que salí huyendo, porque lo que yo quería era comer bien, no “degustar micro exquisiteces extrañas y variopintas”. Así, que mi aplauso a este señor, que ha sabido anteponer su cocina a su ego, cosa bastante difícil por lo visto. Un  aplauso a este chef que sí lo es de verdad.

Por aquí cerca, el que se ha lucido es el Cachuli, por cristiano nombre don Julián Muñoz. Había convencido al señor juez que él estaba a las puertas de la muerte para que lo dejaran salir del talego e irse a su casa, pero como a este hombre las flamencas y similares lo pierden, lo han pillado y mostrado en un vídeo, alegremente (jovial dice la noticia, que es más fino) marcándose unas sevillanas con una amiga, en un bar de copas en Calahonda, lo que parece apuntar a que su gravísimo estado está mejorando a ojos vista. Ya había salido tomando el sol con una moza este verano, pero lo de ahora de irse de jarana le ha debido gustar poco al señor juez, y su señoría lo ha vuelto a mandar al semi talego en que estaba antes. Ahora está recluido y pensando que a él eso de las flamencas siempre le traen mal fario. No se puede ser tan festivalero.

Hasta mañana           Pepeprado

Written by Pepeprado
De Málaga, España