Aunque sea tarde, poco y mal, he decidido (y podido) sentarme un rato ante las teclas y  así escapar del marasmo de estos días de fiebre, toses y moqueos. No os podéis imaginar lo que es estar todo el día yendo de la cama al sillón y vuelta, para al menos cambiar de postura y tener el agravante de aguantar el penoso espectáculo que nos están dando nuestros políticos. Porque una cosa es evidente;  estos últimos días, o te tragabas el muerto del politiqueo o emigrabas al Camerún.

He usado el término politiqueo, porque lo que sus presuntas señorías han puesto sobre el papel y las ondas hertzianas, no es política, eso es algo más elevado, esto es… eso, politiqueo.

Entre un don Mariano en su mundo, un don Pedro, ya con su dignidad completamente perdida, arrastrando la de su partido en su caída, un don Alberto haciendo equilibrios imposibles y los desmanes tabernarios de don Pablo, las expectativas de que esta gente nos saque del hoyo son mínimas.

Por cierto, hablando de don Pablo, desconfio por norma, de todo aquel que en su discurso mete más de una o dos citas de esas que llaman eruditas. Apoyarse en algo inteligente que haya dicho otra persona antes, está bien, pero más de un par de veces, puede demostrar que carece de ideas propias y que solo te están vendiendo la moto y además una moto averiada.

Aparte y para demostrar hasta qué punto este país es de chirigota, he visto una noticia en la que habla de que la Guardia Civil tuvo que rescatar en Navarra a unos autobuses que estaban atascados en la nieve. Hasta ahí todo normal, pero es que en los autobuses los que estaban eran ex presos de ETA que estaban de cuchipanda y qué, ahora sí, cuando se vieron apurados llamaron a los de verde a su rescate.

Y lo voy a dejar, porque de Málaga mejor no hablar. Ya ayer, cuando iba para el Hospital comprobé los efectos de las acciones de Huelgasa. Una pena, ellos sabrán.

Pongo una fotito de la nueva tribuna  que ya está en marcha y me voy.

Hasta mañana20160303_144014

Pepeprado

Written by Pepeprado