De todo lo que he visto hoy en los periódicos, lo más terrible es esa noticia de un niño, otro, que se ha suicidado por el acoso escolar. Cómo hemos consentidos que esta sociedad haga a los niños tan agresivos y crueles es algo que deberíamos estudiar con urgencia. No pararnos sólo en este asunto puntual. Para empezar el código debería hacer saber a los pequeños bestias, que si hacen lo que sale en las teles americanas, les puede salir caro, no como ahora que una muerte se castiga con un finde sin la play.

Hablando de código, en León la mamá y la niña están montando la escena de la pena, y echando “toda” la culpa a la muerta, qué, dicen, acosaba a la nena, aunque me gustaría saber si esto era así o al revés.

En la política, todo está claro; todo se reduce a la pasta. Es decir, lo de siempre. Toda esta parafernalia teatral e interesada, solo responde a dos motivos. Uno, el puntual, de echar una cortina de humo sobre los enjuagues tras las bambalinas que están teniendo lugar, y el segundo y más importante, conseguir más pasta y más poder. Esto es lo que hace que los podemistas unas veces se presenten en bloque y otras se auto consideren como socios bien diferenciados. Es algo así como nos contaban del XIX, cuando los caciques compraban los votos a los menos ilustrados, aunque estos, los caciques, eran más nobles, lo hacían a cara descubierta, no como ahora, escondiéndose tras siglas partidarias.

Mientras, en la Cortijá hay conato, solo conato, de lío. Algunos (¡pobres!) quieren que la Sultana vaya a los tribunales a declarar. Impensable, y puede ser solo una distracción montada por sus compañeros de allende Despeñaperros para mantenerla entretenida y que no moleste a don Pedro. De todas maneras es irrealizable que la Jefa se “rebaje” y baje al mundo de los mortales. ¿A qué sí?

Mientras, en la capital del sultanato han recibido a los bomberos detenidos en Grecia como héroes. Es lo que faltaba, desde el 11S y gracias a la influencia yanqui, ser bombero es solo un paso inferior a ser cocinero y por supuesto por encima de ser ingeniero, arquitecto o doctor en física nuclear. Lo que nos queda.

Lo que sí he visto que me ha dejado patidifuso es, que en la Universidad de Cambridge, unos pocos de sus investigadores han perdido el tiempo, miserablemente, en demostrar “por qué los humanos no pueden ser Spiderman”. Denigrante que con los problemas que hay en el mundo, estos sesudos investigadores, dediquen su tiempo a esto. Creo que deberían expulsarlos, directamente, aunque aquí los haríamos Consejeros de Educación de la Junta.

Termino, dice Aemet que va a llover aquí. Veremos. Y un tal señor Pomares, concejal por la gracia de este sistema electoral dice qué: «Si hay que subir multas para que se cumpla la norma de terrazas, habrá que hacerlo». Naturalmente las multas serán para los de siempre, y tendrán bula los amigos de los que mandan… como siempre.

Hasta mañana.                                    Pepeprado

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