En Yanquilandia don Donald ya está caracoleando con sus promesas, ya no va a hacer una lista de musulmanes a vigilar. Al final, como todos, dirá que las promesas electorales son para eso, para prometer, no para llevarlas a cabo. Menos mal.

Aquí, en principio, los comentarios sobre el espectáculo de ayer. En realidad lo que se vio en el Parlamento, es sólo el resultado de esa Logse que ha permitido que se confunda la libertad con la mala educación, que ha permitido que voceros, gritones y rastreros, ahora anden cobrando del Estado y montando números de circo en los que lo único que demuestran es su mala educación, mezclada con mala baba y falta de principios.

El que hablaba en el estrado, era el Jefe del Estado que tenemos, y si estos berenjenas piensan que son ellos los que deciden a quien saludar o a quien pitar, andan equivocados, porque los actos oficiales son de obligado cumplimiento. Especial mención el imbécil, que para mayor vergüenza es senador, que se lo montó a golpe de bandera, y al que la señora Pastor, según ha explicado esta mañana, le quitó su momento de gloria al no hacerlo expulsar. Ridículo hasta el extremo de ir apagando sus ardores cuando pasaba el tiempo, ya que ese mínimo esfuerzo de mantener la bandera enhiesta le resultó demasiado gravoso y fue difuminando su ardor combativo. Ese momento de gloria de haber salido arrastrado del salón que estaba buscando, le fue escamoteado gracias a una inteligente Presidenta del Parlamento, y así, el protestón sólo va a pasar al dudoso desván de las imbecilidades inútiles, donde por cierto ya le estaba esperando el comentario previo de doña Carolina, que está haciendo escuela con sus tonterías.

Ya en el día de hoy, la que ha levantado al personal, ha sido doña Cifuentes, que se lució al decir que “Madrid financia la sanidad andaluza”. No lo creo, porque si esto fuera verdad, creo que la sanidad andaluza estaría mucho mejor.  

Y mientras don Felipe el Hermoso entretiene al personal con sus recovecos léxicos, para apoyar sin que se le note, a la Sultana, el otro sevillano de actualidad, el señor Zoido, ha barrido el ministerio del Interior para colocar a sus amistades. Todos los éxitos y todos los esfuerzos de los anteriores no valen, aquí lo que prima es ser amigo de don Zoido, y con esto, los que lo llevamos claro somos lo malagueños. Este señor, por llamarlo de alguna manera, se la tiene jurada a Málaga desde sus tiempos de alcalde y sus enfrentamientos con don Francisco, así que mejor que no nos pase nada.

Por aquí, tranquilad, tanta que incluso se atreven en Marbella a dedicarle un recuerdo a  don Rogelio Vigíl de Quiñones y Alfaro, médico, cirujano, médico rural y después militar, que estuvo con aquellos otrora famosos “últimos de Filipinas”. Digo lo de atreverse porque seguro que los pacifistas de libretilla ignoraran toda su biografia y solo le miraran con odio los galones. Que se le va a hacer, hay más tontos que botijos, y cada vez hay menos botijos.

¡Ah! Se me olvidaba, “Europa exige una multa millonaria a España por la falta de depuración en la Costa”. Hasta por ahí fuera se dan cuenta de nuestras vergüenzas.

Es viernes, me voy.

Hasta el lunes, o eso espero.           Pepeprado

Written by Pepeprado
De Málaga, España