Antes el vistazo a las afueras. En Londres siguen contando muertos, y en Trumpolandia fabricándolos de forma manual, así que dejémoslos tranquilos. Por cierto, que hay un fiscal que está investigando a don Donald por “posible obstrucción a la Justicia”. Aquí, la Justicia ejerce la obstrucción a los fiscales. Otra cosa. Para redondear su falta de educación, su falta de respeto y su amor a la pasta, ahora hay sospechas de que don Bob Dylan es un artista… del corta y pega. Lo hizo hasta en ese discurso de compromiso que mandó para poder cobrar el Nobel. En lo que ha quedado un ídolo.

Aquí, estamos celebrados los 40 años de la Democracia, es decir de aquellas votaciones donde nos quitamos de encima antiguos clichés… o eso creíamos.

Han pasado 40 años, y aunque ya se pueden decir todo tipo de chorradas, como por ejemplo que un consejero de algo en Madrid proponga a los escolares que hagan “abanicos de papel” para quitarse el calor en las aulas, los llamados progres aún siguen echando la culpa a Franco hasta de los incendios forestales de hoy. Es más, don Pablo culpa incluso al marqués de Salamanca, uno de los malagueños más conocido, pero menos reconocido como tal, y se queda tan fresco.

Es muy español eso de echarle la culpa a otros, así lo hacen los estibadores que para justificar las perdidas de “su” huelga de 48 horas, se la echan al Gobierno y a la patronal. Ellos no tienen nada que ver, ellos están a sus cosas de familia.

Ayer dije que Don pablo le echaba carnada a ver si picaban, y hoy… ya han picado; “Sánchez buscará “cuanto antes” una mayoría para desbancar al PP”. Ahora a esperar la próxima moción de censura y a ver cuál de los dos se propone como candidato a gobernar.

Para terminar con lo de ayer, una reflexión sobre una cuestión de formas. Cuando se va a un espectáculo, lo correcto es no interrumpirlo ni siquiera con aplausos. Hay que esperar al final. Por ejemplo, en un concierto (de música culta, claro, no de gritos en escenarios y watios a destajo), hay que esperar al término de cada pieza, para expresar reconocimiento o repudio, con aplausos o con muestras de desagrado, pero, nunca, nunca, interrumpir aunque el/los interprete/s esten asesinando la obra. Ayer, la claque de cada grupo estaba desmelenada e interrumpían e irrumpían a cada suspiro de sus amados líderes. Eso, es pura y simplemente, muestra de mala educación… y de no  estar prestando atención a lo que dicen los intervinientes. Ale, ahí queda.

Por estos lares, doña Susana anda comprando rectores. Antes lo hacía de uno en una, ahora al por mayor. También dice que “la Junta no contempla imponer una tasa turística, pero deja libertad a los ayuntamientos”. O sea, que la pongan ellos y así yo me ahorro dar la cara.

Aquí, mientras estudian a ver cuántos impuestos municipales más ponen, se nos va a caer “por daños en la estructura” nada menos que ¡el edificio de Hacienda! ¿Estará funcionando algún mal de ojo que le hayan echado a don Montoro?

Primero, el de Correos, ahora el de Hacienda… ¿estas construcciones y sus fallos no se investigan?

Hasta mañana.      Pepeprado

Written by Pepeprado
De Málaga, España