La primera noticia del día es una llamada de socorro para doña Colau ante esta noticia; “Una vaca y su cría ocupan una sombrilla para resguardarse del sol en la playa de Bolonia”. Que tome medidas para que no desahucien a las vacas.

Lo triste es que hay “otras” 49 personas perdidas en el mar de Alborán. Son, o mejor dicho eran, otros 49 desesperados que viajaban en una patera. Pobre gente. De las chorradas de Puigdemont prefiero no hablar, creo que es lo que debíamos haber hecho con él desde el principio, ignorarlo. Y el inefable don Montoro que va a dar dinero. La noticia dice que 200 millones del Estado para Andalucía, aunque yo creo que serán para la Junta, que es algo muy diferente.

Hablemos de la turistofobia, ese nuevo descubrimiento del odio al turista que ahora está de moda.

Cómo es natural, los iniciadores de esta corriente de opinión son los mismos que antes luchaban a brazo partido por llevarse los turistas a cualquier precio, Barcelona, Mallorca, Ibiza, etc.… El problema está precisamente en eso, en el “a cualquier precio”. Estos lodos viene de aquellos barros en los que se empezó a permitir todo, esa cultura a lo Magaluf donde se hacía la vista gorda a todo, y se ha dejado que los animales de algunos países, vinieran a desmandarse como no los dejaban en sus países, y a hacer el bestia… impunemente.

En esto, como en casi todo, tienen una gran responsabilidad los ayuntamientos, esos que llevan años montando “sus” ciudades como escenarios para mostrar y en los que los habitantes tradicionales les estorban. Esos mismos ayuntamientos que se hacen los locos para responsabilizar o castigar los desafueros de los “turistas” mientras persiguen a los naturales del municipio, a los que fríen a impuestos y a regulaciones para que les costeen sus inventos y sus viajes ‘de promoción’.

El turismo, como decía la película, es un gran invento, para nosotros, los del sur, que no nos han dejado tener otra industria alternativa, que se ha mandado tradicionalmente al País Vasco y a Cataluña, para tenerlos callados, indispensable. Ahora bien, dejarles que tomen la calle y hagan burradas impunemente es pasarse tres pueblos.

Aquí hemos tenido recientemente varias muestras de esa impunidad, con los destrozos a los carteles del Cáncer en calle Larios por ejemplo, en los que no se ha puesto el menor interés en castigar a los culpables ‘para no empañar la imagen idílica del todo vale’ de la ciudad. Hoy mismo viene en el periódico los destrozos por valor de más de 200.000 euros en el hotel Málaga Palacio, y así podríamos seguir, pero estas cosas lo que se hace es silenciarlas, no sea que ese turismo de botellón deje de venir y, por ejemplo, la Feria de este año no tenga sus borracheras en vía pública tradicionales.

Otra cosa es pensar en esa especie desprotegida que somos los empadronados aquí, a los que por ejemplo, se les ha ocultado que estábamos desde hace meses sin una escalera antiincendios de altura. Ahora dicen la van a arreglar, ya veremos, y recemos para que no haya ningún incendio de esos terribles.

¿Cuál es la solución? La de siempre, lo primero sentido común y después regulación e impartición de la ley a todos por igual… Casi nada.

Hasta mañana.      Pepeprado

Written by Pepeprado
De Málaga, España