Por ahí fuera lo primero, el recuento de cadáveres. En el atentado de Estambul, ya van por 39, y se los apuntan los Halcones de la Libertad del Kurdistán. Lo hacen para coger “categoría”.

De las trumpadas del día, aparte de lo que un ex–primer ministro sueco definió como una fumada del Amo, ya sale lo que les está costando a los yanquis la Divina Familia, sus viajes y dispendios. Les salen por un pico cada finde. Ellos se lo han buscado.

Aquí, volvemos a sufrir las pequeñas venganzas del amigo Marruecos. Como le han dicho que el Sahara no es suyo, ha respondido ayudando al salto de la valla de Ceuta. Es lo de siempre; la comunidad internacional les da un ligero pescozón, y ellos responden con el chantaje a través de España.

Lo que tiene entretenida a la ciudadanía y a la prensa es saber si los condenados Urdangarín y Torres van a ir al talego. Es una cosa que me llama la atención; si a un ciudadano sin relumbrón le echan un año y medio de talego, va directo al trullo, pero si es gente con blasones, bien políticos o bien económicos, lo de mandarlos al talego tiene un camino más largo. ¿Será verdad eso de que no todos somos iguales ante la ley?

Esto no quita para que los carroñeros estén en las redes crucificando a los no culpables. Curiosamente son los mismos que siempre piden la presunción de inocencia y el respeto a los dictámenes de la ley… siempre que sean a su total gusto.

Los mismos qué, por ejemplo, no sienten ninguna necesidad de que se lleve a juicio a los pujolines, a pesar de que cada día salen pruebas nuevas. Hoy se ha sabido que la policía ha encontrado los que ellos llaman “pruebas perdidas” en un cajón (hay que ver los cajones que tiene la policía algunas veces), ni que se sepa que “Pujol Ferrusola pidió entre un 2 y un 7% por obras para Isolux en Paraguay”. Todo eso parece no tener importancia. Si fuera de alguna otra familia la cosa cambiaria.

De política mejor no hablar, cada uno se mira su ombligo, y, al menos, hay alguien que lo reconoce, el señor Madina que lo ha expresado con toda claridad; “Hay quien piensa en sí mismo, luego en el partido y, por último, en el país”. No le ha hecho falta poner nombres, todos los sabemos, especialmente desde que en el partido de los antes indignados se han dedicado a repartirse cargos por afinidades o por encames.

Y de la vida social, la extraña ola de asesinos de la tercera edad. Ahora ha sido un británico de 86 tacos, que se ha cargado a su parienta, también guiri, de 79 en una residencia en Alicante. Veo esta ola como una terrible falta de paciencia, no querer esperar a que la Naturaleza haga su trabajo.

De Málaga, hablaré poco, porque los dos grandes temas, el tormentazo y la visita de los presidentes ya están los medios oficiales desparramándose a placer.

Y hay un tema que me guardo para recapacitarlo. Me lo da este titular; “Cuando los cómics dejaron de ser para niños”. Es algo que me parece digno de reflexión.

Hasta mañana.      Pepeprado

Written by Pepeprado
De Málaga, España