Es lunes, y dicen los que saben, que “va a empezar” la campaña electoral. Entonces, lo que estamos sufriendo, ¿qué leches es?

Vamos a ver. Te pones a leer y a escuchar y te enteras que la jefa de Urbanismo de Alicante se lo guisaba y se lo comía ella sol, se daba licencias a sí misma. Que los del PP andan denunciando que los del PSOE le largaron a 45 empresas de su cuerda 101 millones. Que el combate de don Rivera contra el dúo Iglesias-Évole tuvo muchos espectadores. Que el lio el esclarecido dirigente del PP contra los periodistas de Vocento está ahora en manos de una sola persona, el fiscal, y para terminar el descacharren, las declaraciones de ese extraño militar pacifista que ha fichado por Podemos, que dice que; “Otegi puede ser útil si hace una condena explícita de la violencia”.

Si esto no es campaña electoral, que me lo cuenten.

Por eso yo, en uso de eso tan desorejado llamado mi libre albedrío, me he parado a recapacitar (cinco minutos, más es demasiado) y ya tengo claro quién me gustaría que fuera mi próximo Presidente del Gobierno; el Cholo Simeone.

En mucho tiempo no he visto, topado ni avizorado a nadie qué, sin buscar grandes figuras, haya puesto a trabajar a todos sus currantes, haya conseguido títulos y honores, y ¡atención!, cuando ha perdido el último, haya hecho examen de conciencia y, libremente, se haya auto inculpado por lo que él llama fracaso.

Comparemos esto con nuestros aspirantes a mandar que nunca pierden unas elecciones aunque hayan quedado los último, nunca ganan nada (bueno, nada más que dinero para ellos y su  grey) y jamás de los jamases han hecho un examen de conciencia tan profundo. Por eso, aunque ya no soy futbolero de esos de ahora del marketing, el vending y el merchandising, quiero eso del partido a partido para este país. Que sea argentino me da igual, a los inteligentes hay que adoptarlos, y este… está adoptado. Y a los demás, simplemente… que los zurzan (por no decir algo más basto, aunque más sentido).

Una vez aclarado esto, mi admiración por esa gente que consigue comerle el coco al personal, que hagan lo que ellos quieren y que encima le estén agradecidos. Lo digo por el tal Tunick , ese fotógrafo que lo que hace es poner en pelotas a la gente para su particular disfrute (visual y profesional). Esta vez, ha despelotado a más de 6.000 personas, en Colombia y frente a su Congreso. Encima el tío larga esta perorata fantástica sobre el asunto: “busca mostrar el cuerpo como una hermosa entidad orgánica que transforma el espacio”. Fantástico. Tiene una cara que se la pisa, pero lleva a la people al huerto que da gusto. ¡Olé sus …!

Para el final un aplauso a doña Garbiñe, que ha reivindicado a la ATP (eso de los tenistas) la Ñ patria. Sí señor, no hay que avergonzarse de tener eñes en los nombres o apellidos. Es mejor esto que las haches intercaladas o las Y griegas de principio.

Hasta mañana.           Pepeprado

Written by Pepeprado
De Málaga, España