Van a ser unos días algo raros, simplemente porque me he ido de viaje. Van a ser tres o cuatro días en los que no sé si podré contactar regularmente, pero lo que sí me he propuesto es alejarme totalmente (si puedo) de todas esas noticias espeluznantes o  simplemente repugnantes que se producen en nuestro país.

Naturalmente, las noticias que emanan de don Donald, te llegan aunque estés en un zulo.

Ya me he enterado de la última que ha liado con eso de cargarse los visados por las bravas. Este  la va a liar y lo malo es que somos los demás los que vanos a pagar el pato. Es tan bestia que ha conseguido anular las noticias del que, hasta ahora, era el más borrico de las noticias, el Mauro, que aprovechando la resaca del Rubio se está desmadrando sin que, aparentemente, la comunidad internacional haga nada. Veremos en que termina esto, pero me temo que en nada bueno.

Por ejemplo, los nuestros, andan cada uno a su bola buscando a ver como controlan ‘a los suyos’, seguramente pensando que después controlarán a ‘los otros’. Lo mismo se llevan un chasco, porque es posible que a los ciudadanos votantes se nos ahúme el pescado y los mandemos a todos a hacer puñetas, que era una cosa muy difícil de hacer y que dudo que estos neoberenjenas estén preparados para concebir.

¡Ah, se me olvidaba! Como se ve por la foto, mi Maru y yo estamos en Milán, el de Italia. Ayer cuando llegamos, tras organizarnos y equivocarme al jincarme unos espaguetis de alto standing en un restaurante pretencioso y caro, que me dieron una sed que ni los tres GTs nocturnos acabaron de apagar, cogimos el metro para conformar a nuestro espíritu proletario y nos fuimos a la plaza del Duomo.

Es difícil de explicar la impresión cuando sales de la boca del Metro y sin anestesia se te llenan los ojitos de esa maravilla que  estabas harto de ver en esas fotos perfectas, equilibradas y tecnológicamente perfectas… pero frías y sin capacidad de emocionarte. Es ahora cuando ves la filigrana que unos artesanos antiguos, con los medios a su alcance, hicieron, ver como convirtieron la piedra en un encaje de bolillos espectacular, es cuando te das cuenta de que todo no es aprenderlo en los libros, estas cosas hay que verlas.

Bueno, para traerte de vuelta a este mundo, en uno de sus costados, que está siendo restaurado, han colocado una pantalla gigante anunciando Samsung0 algo parecido, y… se te acaba la magia, vuelves a este entorno en el que todo se mide en euros y donde unos iluminados te quieren decir que pensar y que opinar, naturalmente siempre que esos pensamientos y esas opiniones coincidan con las suyas.

Lo dejo, es de mañana y vamos a explorar. Mañana espero contar más.

Hasta mañana

Pepeprado

 

Written by Pepeprado
De Málaga, España