Semana de los abuelos

Si hay algo que tengo claro, es que esta semana, en vez de Semana Blanca debería llamarse “Semana de los  Abuelos, porque somos los abus, los que la disfrutamos y la batallamos. Los padres actuales bastante tienen con echar la semana fuera, otra más, y seguir trabajando, en el venturoso caso de que tengan trabajo.

Por eso, este desvarió se va a apartar algo de lo habitual en mide la actualidad general, solo lo que he podido oír en la radio esta mañana temprano, antes de salir a recoger a mis nietas para llevarlas a Sevilla a conocer el ambiente de la capital de la taifa, y, por qué no, darles un ‘cuartelillo’ a sus papás.

Así, me he enteradoi que por lo que se está sabiendo, todos los trumpistas hablaban con los rusos cada día. Ahora es nada menos que un flamante Fiscal General, su ministro de Justicia, el que andaba de cháchara con el embajador ruso comentando las jugadas. Lo lleva claro, porque si algo tienen en todos los países, menos aquí, es que mentir es algo terrible. Aquí, mentir es algo habitual en nuestra clase dirigente o aspirante a dirigir, largar sin contención es moneda diaria, y la impunidad es  total. Tenemos una larga nómina de presidentes y políticos de todo tipo, que han mentido y mienten sin el menor rubor, y que tienen a los españolitos sufrientes, el mismo desprecio supino que a la verdad que evitan o cambian a su gusto.

Por lo demás, fuera las guerras, las extrañas explicaciones del francés que colocó a su parienta y a sus niños con sueldazos estupendos sin que tuvieran que hacer nada (este seguro que la paga, si no, tiempo al tiempo), y los líos con los asesinos del hermanastro del Gordito.

Localmente, que ayer todos los que la habían emprendido con el Fiscal General, y que respondió a esas manifestaciones sin fundamento. Muchos se la envainaron cuando se vieron enfrentados a este y a la necesidad de demostrar lo que habían dicho previamente. Otra muestra más de lo fácil que es criticar pero lo difícil que es demostrar, y de la impunidad de esas manifestaciones, y e3sos desparrames verbales, las más de las veces llegando a la injuria y al  insulto personal. Clamoroso el silencio del señor Hernando, el del PSOE, que hace unos días pregonaba las maldades del señor Fiscal, que ayer estuvo desaparecido en combate, y al que por supuesto, nadie, ni en su partido,  va a pedir responsabilidades.

Como no he visto nada más, lo dejo por ahora, quizás cuando llegue a Sevilla retome esto y cuente algo de nuestra ‘capital’. Ya veremos.

Estoy ya en la Corte, pero fundido de luchar contra la juventud, así que prefiero terminar esto y dejar para mañana el contar aventuras de estas tierras.

Hasta mañana          

Pepeprado

Un retrato nacional

Como es obligado, hablemos de trumpadas. Ayer don Donald se fue a su congreso, eso sí, después de autorizar que los enfermos mentales vuelvan a poder comprar armas libremente, y parece que lo más importante que hizo fue… cambiar de corbata. Dicho queda.

Nuestro trumpillos, los pujolines dicen, y yo no sé si creerlo, están todos investigados por la Audiencia Nacional, aunque que yo sepa, hasta ahora, a ninguno lo han molestado ni le han pedido que devuelva pasta.

De todas maneras, los suyos siguen haciendo trastadas. Ahora buscan un soberanista profundo para hacerlo jefe de los mossos, no sea que el que hay sea constitucionalista, y les dé problemas.

Por nuestra, (perdón, la de Susana), taifa, toda la oposición menos, curiosamente C’s que ha pactado con ella, señala que la Jefa algo tiene que ver en eso que pudorosamente llaman ‘irregularidades’ en su partido. Pero…a ella ni tocarla.

Ahora voy al retrato nacional. En la lejana I Republica que es cuando más autonomías e independencias se dieron, se demostró que cuanto más se les da a algunos descerebrados, peor lo hacían. Así, se terminó con una Cartagena que se declaraba independiente mientras otras ‘neo–naciones les declaraban la guerra a sus vecinos. Todo empezó, como ahora, con la independencia catalana, qué, como ahora, se dejaron llevar por las ideas iluminadas de los catalanistas del  momento. Y así terminó todo, como el rosario de la aurora.

Ahora, quizás porque a los nenes desde hace décadas no se les enseña historia de España (eso sería fascista), ya hemos empezado a repetirlo incluso antes de empezarlo.

La noticia es esta; “Ibiza se rebela contra el Govern por mostrar una foto de su postre tradicional quemado”. La historia es que los que mandan en las Illes (antes las Baleares, simplemente) pusieron una foto del pastel de marras, que no se ajustaba a los protocolos y normas de la cocina autóctona ibicenca. Esto ha hecho a un reportero, don Ricardo Colmenero, dar este aviso; “Baleares celebra hoy su día grande ‘al borde de una guerra civil’”. Ya estamos como antes; una tarta de queso que se sale de canon, la lía. Para empeorar aquello que contaba más arriba de la I República, ahora ya entran a saco los intereses gastronomicos y los cocineros de la progresía. Y no creamos que esta confrontación es hija única. El reportero aclara que este es “el enésimo conflicto entre las islas de Ibiza y Mallorca”.

Estamos aviados. Ya mismo, salirnos de la cocina local puede ser considerado delito de lesa gastronomía y llevarnos al paredón.

Mientras, garzones y similares siguen preocupándose por cosas fundamentales, aunque ahora a uno de ellos, al ex-juez le hayan revolcado y revocado sus ganas de echar al Franco del Valle de los Caídos, cosa qué, la verdad, a la gran mayoría de los españoles se la trae al fresco.

Para compensarlo, el chiste de hoy viene de la mano de doña Carmena qué, ¡horror!, ¡ha votado a favor de una propuesta pepera sobre Venezuela!

De Málaga, mejor dejarlo… “las obras del metro en la avenida de Andalucía se vuelven a retrasar”. Bueno, ¿y qué?

Hasta mañana.      Pepeprado