Aburrimiento y currículo

 

De la pura suma de desgracias, se llega al aburrimiento. El somero repaso a los periódicos te da una imagen horrorosa; en los USA otro tiroteo bestial, los ingleses mandan más bombardeos; en Suiza detienen a más gente de la FIFA (al que todos esperamos aun no), y así, más y más…

Por aquí, lo mismo, doña Ssselia se enzarza con don Pablo en los pasillos del Parlamento, juicios, corrupciones, etc… Todo esto, de puro asco, aburre.

En Málaga, el alcalde dice que mañana se va a reunir con los tradicionales huelguistas de las basuras, Limasa, para arreglarlo. Veremos cómo lo hace, dándoles más dinero, seguro. Y ya en el colmo de la fiesta de los despropósitos, deciden quitarle al jeque que compró el Málaga, y al que todos besaban el lugar por donde pasaba, la glorieta a la que pusieron su nombre. Ahora, al despropósito de ponerle la glorieta, le sumamos el de quitársela… porque los futbolistas no dan una en el clavo… De locos.

Por esto, por ser todo tan previsible, cada vez estoy más contento de seguir aumentando mi personal currículo. Algún día que esté más eufórico lo pondré entero, pero adelanto que entre mis notas positivas están las de no haber pertenecido, ni oficial ni mentalmente, a ningún partido político ni sindicato, llegando a ser representante sindical sin sindicato. También, no haber nunca imitado a Chiquito de la Calzá, no haber imitado nunca acentos para los chistes, es decir, nunca he intentado imitar a catalanes, gallegos o vascos para ello. En fin, más cosas, pero la que ahora me ocupa, es que aparte de ser de los únicos mortales que no ha visto ni un capítulo de Juego de Tronos, Harry Potter ni cosas parecidas (¡ojo! ni siquiera Star Trekj), ahora aumento este honrado historial siendo de los pocos animales racionales que no ha visto jamás, ninguno de esos falsos debates que ahora se montan, ni ninguna de esas entrevistas a líderes o presuntos líderes que ahora están de moda. No vi pues a ninguna de las estrellas de las política que van a casa de don Bertín a cantar sus merecimientos y, presuntamente, a desnudar su corazoncito. Por supuesto tampoco veo las encerronas de la Sexta donde algunos van a disfrutar y otros al matadero. Puede que esto, pueda parecer poco mérito, pero para alguien que se envanece de nunca haber vendido su mente por un plato de lentejas políticas es bastante.

En cuanto a premios, soy uno de esos raros españoles a los que nunca le han dado más premio que el cariño de su familia y el afecto de sus amigos, lo que ya es bastante, y a la vez bastante raro, en un país dónde hay a diario toda clase de premios. A mí, medalla sólo me dieron una y fue mi cofradía simplemente… por ser viejo, lo que no es un mérito muy exclusivo.

Por eso, que al Madrid lo vayan a echar de la Copa del Rey por meter la pata o que a don Benzemá le parezca que a él lo están tratando “como a un indigente” con lo que parece dar a entender que a los indigentes sí se les debe meter en la cárcel, me importan una leshe.

Hasta mañana       Pepeprado

 

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