Cuarentena

Entramos en la primera semana completa de cuarentena, a ver cómo nos va. En Francia, que todavía no lo tiene claro, ayer hicieron unas elecciones municipales, y les salieron con la mayor abstención de la historia. Deberían saber que nadie, en ningún país, se va a jugar el contagio por unos políticos… bueno, menos las podemitas y asimiladas españolas, que se pierden por una manifa.
En el repaso de hoy, para que se nos termine de acabar la ya muy escasa credibilidad de este Gobierno (o estos Gobiernos, en plural) hoy ha salido al estrado don Ábalos, el amigo de doña Delcy, que es uno al que ya no le cree nadie nada de lo que diga. Encima se ha puesto catastrofista, augura virus para “muchas semanas” y por tanto mucho estado de alarma, y para animar dice que “el turismo es una actividad económica «que tenemos que sacrificar»”. Podemos empezar por los viajes turísticos del Sánchez y compañía y las kermeses gubernamentales. Al final, para seguir el guion tradicional de estos gobiernos, ¿qué hace? Pues echarle la culpa a los demás; “la duración de las medidas excepcionales dependerán de su grado de cumplimento”.
Lo otro llamativo es que ni a pesar de estar en estas circunstancias, los extremo-nacionalistas se caen del guindo. El Títere sigue dando la lata, la infame Ponsatí, se ríe de los muertos de Madrid, y siguen dando la vara con que esto es un 155 encubierto. Estos, desde luego, sí que no tienen cura.
Lo que en otros días habría sido la notición, ahora queda en una noticia más, esta; “El Rey renuncia a la herencia y retira la asignación a Don Juan Carlos por su fondo en un paraíso fiscal”. Ahora, los anti sistema le sacaran algún defecto a la renuncia, pero don Felipe está demostrando tener más vergüenza que todos sus detractores juntos.
En Málaga, la cuarentena ha dejado parados, o mejor, quietos, a casi 200.000 trabajadores, y la peor noticia es la de un joven, 21 años, entrenador de fútbol juvenil, que ha fallecido por un cóctel letal de enfermedades que le detectaron hace unos días; Coronavirus + leucemia. Esta criatura, y nadie, se merecía esto. DeP.
No sé si aprovechando que ahora casi nadie puede pasar por allí, dicen que ya se puede pasar en coche “por el eje central de la avenida de Andalucía tras una década”. Yo, hasta que no lo vea y lo pase no me lo creo. Así de claro.
No me he querido dedicar por entero al Bichito y ya que este me está dando mucho tiempo televisivo voy a comentar algo, dando una opinión personal. El sábado por la noche, aunque nunca veo programas televisivos donde los papás van a ver si sus nenes pequeños los quitan de trabajar y se pueden poner a vivir a costa del neo artista, sí que he seguido as eliminatorias y la final de Prodigios. Hay un abismo entre este programa, que ha cultivado los estudios y talentos de unos jóvenes y los infames programillas esos donde unos cantamañanas, copiadores que no imitadores, sirven de excusa para que otros impresentables, que se muestran como “jurados” monten sus números, las más de las veces haciendo gala de poca vergüenza y mucha soberbia, dictaminando sobre cosas de las que ellos mismos… y mismas, no entienden un carajo.
Frente a esto, Prodigios ha sido eso, un programa con un prodigio de jurado, donde tres entendidos, como doña Ainhoa Arteta, una señora donde las haya, y los señores, Nacho Duato y Andrés Salado, no se han dedicado a criticar y a hacerse ellos propaganda, sino que han estudiado, juzgado y cuando ha hecho falta corregido, pero con una intención didáctica, a los participantes. Estos los participantes, te dejan con la boca abierta por sus cualidades artísticas y morales, muy superiores a lo que circula generalmente por las teles, demostrando que la educación desde pequeñito es posible. Y de premio, más estudio. Perfecto.
El único pero, es para uno de los presentadores. La actuación de la señorita Paula Prendes en el backstage, perfecta, medida y mesurada, pero ¡ay! las cabriolas de don Boris Izaguirre son totalmente impresentables. Egocéntrico, chupando cámara e interrumpiendo a todos cuando hablaban para meter él su “morcilla”, sus comentarios sobre moda y aficiones personales, totalmente fuera de lugar, y especialmente, su verborrea desatada, son un suplicio, especialmente porque se comió, así literalmente, más tiempo del programa para su propio enaltecimiento, dejando en segundo plano a participantes y jurados, que eran los que tenían más importancia que él.
En fin un programa que podría haber sido perfecto, y que este dejó en perfecto “sólo por los demás”, e infumable por su presentación. Una pregunta, por si hay una tercera edición; ¿es que en España no hay otro presentador que se merezca estar ahí? Aunque no sea afín al Partido.
Hasta mañana,                Pepeprado

Pepeprado
Written by Pepeprado
De Málaga, España