De seleccionar y de memorias febles

Lo de seleccionar me ha venido a la mente al saber que la antigua concejala todopoderosa de Marbella, Isabel García Marcos, ha entrado en la cárcel… pero en Ávila. La ha “elegido”, “por ser pequeña, sólo de mujeres y encontrarse cerca de Madrid”. Es decir, un centro a su medida. Mira que bien.

Como hoy todo sigue igual, solo con los recovecos para “explicar” que ha caído el paro, (una caída histórica de 678.200 personas en 2015), o explicar qué, ¡por fin!, la juez de los EREs ha llamado a alguien “gordo” a declarar. La causa ya lleva cinco años, pero posiblemente se esperará a que haya otras elecciones para dar otro empujón.

Todo esto contribuye a esa memoria feble de la que hablo. Nadie se acuerda de cómo empezaron algunas de las causas, que nunca se acaban; por ejemplo nadie se acuerda de que lo de Bankia fué aplaudido por don Zapatero, ni que contó con la ayuda del Banco de España y la CNMV.

En esas cifras, que luego se olvidan, caerán los informes que ya hablan de la caída de aperturas de negocios en Barcelona desde la llegada de doña Colau, o de la nueva facultad de don Pablo, la de adivinador de pensamientos; “Iglesias dice que los votantes del PSOE no piensan como Felipe González”.

En fin, dejémoslo, y vayamos a lo importante; a la cocina.

En estos fervores culinarios que nos invaden y que hacen sospechosos de lesa humanidad a quien se coma un bocadillo de chorizo de los de toda la vida, nos encontramos que a los nuevos profetas de los fogones se les amontona el trabajo. Además de tener que andar de tele en tele impartiendo enseñanzas, desmontando recetas tradicionales para dejarlas irreconocibles y haciendo programas presuntamente socio-educativos, se les suma su esperada y aspirada presencia en festivales del yantar. Se les han amontonado por ejemplo ahora en los madriles, donde han confluido Gastro Festival, y Madrid Fusión, ambos compitiendo para ver quien se carga antes la cocina de la abuela y nos deja en manos de esos seguidores gilipuertas que están creando y que hablan de retrogustos y de apreciación en boca, en vez de decir simplemente “está bueno, o no me gusta”. Estamos dando, o más bien ya hemos dado, carta de naturaleza a estos nuevos gurús cuyas ideas aspiran a ser más influyentes que las que puedan aportar cualquiera de los aspirantes a Presidente del Gobierno.

Esta cultura de la insensatez, adormila al pueblo, cosa que quizás es lo que quieren algunos, y hace que la cultura pase a segundo término. Veamos si no, este ejemplo.

El pasado domingo fui a los Antiguos Baños del Carmen, iba a ver un pequeño concierto que costaba sólo 12 euros. Iba preocupado por si habría espacio suficiente, pero ¡oh sorpresa!, cuando empezó el concierto, (violines, viola, cello y clarinete) para los cinco jóvenes maestros, sólo estábamos 8 espectadores, de los cuales tres, eran familia de alguno de los músicos… Esto, es para llorar y así, abandonando la cultura,  tenemos lo que nos buscamos.

Otra vez ocupada la palza 20160128_104016_HDRHasta mañana.         Pepeprado

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