Dos Sustos

En UK también deben estar asustados unos 400.000 inmigrantes que aun no han pedido arreglar sus papeles post-Brexit, porque los pueden echar sin contemplaciones, que allí no se andan con chiquitas. Tampoco se asusta don Ábalos porque la Comisaria de Transportes de la UE ponga por escrito que él miente sobre imponer peajes; “No es ninguna exigencia de la Comisión Europea”. Dice que ni siquiera hay una propuesta sobre el asunto. Pero no, esos no son los sustos.

Los Sustos, gordos, con mayúsculas, son míos, y deberían ser de todos. Uno, el más grande, este; “Pedro Sánchez se compromete a que “no habrá referéndum de autodeterminación””. Teniendo en cuenta lo que este miente y la facilidad de mudanza de intenciones que atesora, significa que hay referéndum a medida de don Pere, al que ya ha dicho qué; “el conflicto” catalán se resuelve con “negociación y voto”, ya mismo. Más claro, agua… de Lanjarón, no de Vichy catalán. El otro Susto viene de la apreciación de este fenómeno de las predicciones; “Simón, sobre los contagiados en el macro brote: “Es posible que alguno fallezca”. Las funerarias se deben preparar para una avalancha. Encima, la UE lo avisa; “alerta de que el avance de la variante india llegará al 90% en agosto mientras Sánchez la devalúa”. Aquí, el Bishito se mueve al ritmo que Él, el Bello Pedro, decida. Hay que tomárselo con calma, porque estos dos acaban con cualquiera.

Ante esto, esa Ley “Trans y de igualdad LGTBI” nos amenaza más de cerca; “Denegar el alquiler a una pareja LGTB se multará con hasta 150.000 euros”. Para esto, hacen algo increíble, invierten la carga de la prueba. Ahora es el acusado el que tiene que demostrar que es inocente, no el acusador el que debe demostrar su culpabilidad. Con que alguien diga que no le alquilan el piso por ser de alguna de las nuevas letras de la modernidad, lo entrullan rápido y le secuestran la cuenta corriente. Por si acaso id todos pensando en demostrar que no tuvisteis nada que ver con la muerte de Manolete. Otra Ley por el estilo fue aquella que apoyó doña Yoli; “Yolanda Díaz apoyó una ley contra los diputados que mintiesen en su currículum tras falsear el suyo”. Ella, sin ruborizarse; “mintió al Congreso durante 3 años: su ficha parlamentaria incluyó los másteres falsos”. Y no passsa ná… ella es de la progresía rampante, para estos las leyes no valen.

En el sur, aunque al MarlasCa y compañía no les interesen, pasan cosas. Por ejemplo; “Inmigrantes ilegales llevan un mes tratando de robar barcos en el puerto deportivo de Ceuta”. A algún propietario de un barquito se lo han quitado a punta de navaja, pero a los ‘vecinos’ no hay que molestarlos, se les siguen mandando subvenciones, y sólo los pesados de Vox protestan por algo; “Vox denuncia que la «competencia desleal» de Marruecos hace perder 100 millones al campo almeriense”. Miremos en los súper la etiqueta de código 611 y nos enteraremos de cuanto nos cuelan.  En este lado del Estrecho, algo que tampoco inquieta en Moncloa; “La falta de vacunas forzará a Andalucía a reducir la velocidad de vacunación en julio”. Don Ego sigue colgándose medallas por las vacunaciones, olvidándose del macro brote, porque ese pasa en tierras de doña Francina y a esa no se la puede molestar. Lo que nos pase aquí, le importa un pepino. Aquí, hay que dedicarse a los grandes problemas; “La Policía desaloja una terraza en Sevilla durante el partido España-Croacia”. Los botellones no tienen arreglo, pero las terrazas de los bares hay que “controlarlas”. En Málaga, sigue la dulzura para con los delincuentes; “La Fiscalía pide internar tres años al menor en busca y captura por violar a una niña en Marbella”. Pide tres, le darán 1 y medio, se lo reducirán a tres meses “por buena conducta” y al final a la calle el lunes y con una paga en el bolsillo.

He dejado para el final, otra de las gilitontadas  (¿o, gililocuras?) del momento. Jóvenes y no tan jóvenes se hacen selfies con filtros,  para estar más guapas, guapos o guapes. Después al comprobar que siguen siendo feos/feas y fees, lo quieren arreglar con bisturíes y rellenos. A esto de no parecerse, ahora lo llaman “dismorfia”, y arreglárselo es la última (por ahora) chorrada de moda; “las redes sociales han llevado al extremo el trastorno dismórfico corporal, especialmente entre los jóvenes”. Algunos cirujanos de plástica, están locos por la peticiones que les hacen, y cuando a algunos les dicen que esas cosas son imposibles, a los/las/les peticionarios les entra el yúyu; “derivan en insatisfacción, depresión e incluso estrés postraumático”. De verdad, ¿esta sociedad está en sus cabales? Cada vez estoy más como al principio, asustado.

Hasta mañana,o al menos, eso espero.        Pepeprado

Escrito por Pepeprado
De Málaga, España