El Gilitontímetro

Como podéis imaginar en vez de tontímetro pondría otra cosa, pero por aquello de las buenas maneras lo dejo así.

Mientras en Bélgica andan más que preocupados por la seguridad de las centrales nucleares, cosa que también debería preocuparnos a nosotros, o en la India se les cae un puente que llevaban construyendo unos nueve años (¿de que me suena a mí esto de las obras eternas?), por estos lares nos dedicamos a las gilitontadas, a ver quién micciona más lejos.

Para empezar hubo unos espabilados que nombraron al día de hoy, “Día de la Diversión en el Trabajo”, y como es natural los más tontos del lugar, se apuntaron para siempre. Y dicen que hay que celebrarlo. No lo tengo muy claro; si estás disfrutando en el curro, es que estás currando poco, vamos, creo yo…

Como para cuna de tontadas no hay mejor sitio que un ayuntamiento, en el de Valencia lo han petado. Han hecho una cuestión de honra nacional cambiar el nombre de Valencia por el de…València. ¿De verdad, con la que está cayendo, es lógico perder el tiempo por un acento o una coma? O, ¿es que simplemente alguien tiene prevista la concesión de todos los nuevos formularios, panfletos, y demás parafernalia con el nuevo nombre?

Ya que hablamos de ayuntamientos, y no de aquellos de que hablaba el señor Arcipreste, con fembra placentera, sino de los actuales, en el nuestro acordaron ayer, demoler el Astoria. Lo malo es que eso ya lo han acordado varias veces, ahora a ver quién se lo cree.

Uno que se ha borrado de las gilitontadas, es el presidente de la SGAE, que al tener que comerse el chumbo que le dejaron don Teddy y sus acólitos, está que no duerme. Se va “por motivos personales”, que es la forma elegante de decir “porque está hasta los gü…” Hace bien el hombre.

Otra más. En la crónicas shungas de ayer, salió que han condenado a los que pusieron el petardo en el Pilar de Zaragoza: dos chilenos. También hablaron del fulano que le pego tres tiros a una mossa catalana; un ucraniano. Vamos a ver, ¿aquí es que vale todo? En la gilitontéz nacional, el güenísmo y la madre que los parió, estamos dejando que todos los impresentables mundiales se vengan aquí a hacer sus fechorías, y a cobrar pensiones. Está bien y son bienvenidos todos los que vengan a integrarse, pero esos que a lo que aspiran es a ser ellos los que marquen el paso del país, mejor que se queden en el suyo.

Para el final la gilitontería cultural. Dicen los papeles que “Antonio Banderas y Paco León lideran la cartelera del fin de semana”. El uno con la historia de Sanz de Sautuola, el otro con las mil maneras de echar un kiki. ¿De verdad lo tenemos claro?, ¿Esto es normal? La historia de un hombre de ciencia nacional que malgastó su vida en pro de la cultura, frente a la horterada actual. La lessshe.

¡Ah! Lo de gobernar el país sigue igual… cada uno a lo suyo…

Hasta mañana.         Pepeprado

Pepeprado
Escrito por Pepeprado
De Málaga, España