El Gran Teatro

Se nota que el Tal está ocupado, así en el estrecho de Ormuz, la Marina iraní dice que vigilan a todos los buques, y los llama enemigos, y en otro punto, en Corea del Sur, los surcoreanos le han tirado disparos de aviso a un avión ruso que “despistado”, se les coló en su espacio aéreo. Es que este hombre no puede dejar al mundo sin su tutela. Encima, en “su” Venezuela se han vuelto a chupar siete horas de apagón general.

Aquí, antes de echar un vistazo al Teatro, ya se sabe que el conductor del coche en el que murieron cuatro jóvenes y hay otros dos heridos, entre ellos ese propio conductor, iba hasta los morros de alcohol, cocaína y otras drogas. Tiene un historial previo, con retirada del carné de conducir (se lo habían devuelto hace poco) y detenciones por tráfico de substancias raras, pero todo esto no vale. Otra cosa sería si fumara, entonces le caería todo el peso de la ley.

El Gran Teatro empieza a siempre con la llegada del Tal a su manera, blindando su coche para parecer importante, y evitar a algunos periodistas, porque esos que están en la calle, “no saben qué es lo que tienen que preguntarle”.  No han pasado por el filtro previo del señor Redondo o doña RosaMM.

Ya dentro, todo se desarrolló según lo previsto. Como eso de salir a la primera estaba imposible, siguieron con su teatro para dejarlo para la segunda, y solo se dedicaron a recitar sus papeles.

El Tal Sánchez para entretener al personal, hizo un decálogo de medidas que según él, van a ser la repera. Lo único que todas tienen en común, es que cuestan un  pico y pueden poner la inflación a niveles estratosféricos, pero claro, toda la pasta que se pierda, irá a parar a las manos de sus amigos… y a la de sus socios. Después, ya perderán unas elecciones y tendrán que venir otros a apechugar con las consecuenticas. Uno de estos socios, el Vicepresidente de Facto, don Pablo, ya le ha colocado a sus cinco ministros, y claro, dos de ellos, son para doña Irene y otro para el señor Echenique.

Para llenar el tiempo, ha prometido cosas en firme a los de ERC, a los que su propio ¿líder? el Rufián, denomino acertadamente al decir ““Cuidado con nosotros, somos manada”, con lo que dejó claro su “talante” que diría el ínclito. Les ha prometido; “una mesa de diálogo”, una “votación” y “volver al estatut tumbado por el TC”, O sea, Él también se está poniendo por encima de los tribunales y las leyes. Muy clarito sí que ha dejado el asunto.

Mientras se pierde el tiempo, sus huestes siguen a lo suyo, a destrozar al país. La señora Montero (o Montera) dejando en pañales al denostado señor Montoro, ahora la emprende con bodas, colegios concertados, y festivales (los que no sean de los suyos, claro). A todos les va a hincar el diente… para después repartirlo a su aire. Los otros, los socios encubiertos, los amantes de los golpistas y los proetarras, calladamente también a lo suyo. Se están repartiendo las portavocías del Grupo Mixto para controlar las comisiones de Defensa, Interior y Justicia. Todo muy ético y adecuado a estos tiempos de sanchísmo rampante.

Mejor dejarlo, especialmente cuando se sabe que al final lo votarán y se repartirán el pastel entre ellos, dejando a los ciudadanos al pie de los caballos.

Por Aquí, el juez ha suspendido el ingreso de Borja. No irá a la cárcel… por ahora, aunque no lo van a declarar héroe como al ex concejal de Madrid.

Uno de los casos más vergonzosos, sale ahora otra vez en prensa como un  gran éxito; “Salud media y el paciente con un ictus que llevaba cuatro meses de espera ya está en el Marítimo”. Tranquilos, doña Susana, la que tenía tan bien organizada la Sanidad, se ha estado bañando en un hotel de lujo por aquí cerca, en Torroles. Estaría controlando esto.

Un golpe a la vivienda turística del moro de hace siglos; “Conservar los restos de la avenida Andalucía en su sitio, «incompatible» con las obras del metro”. Pues nada, se cierra el Metro y punto.

Para los inversores, “El Ayuntamiento saca a concurso 34 quioscos de prensa que están cerrados”. Debería aclarar que no hace falta vender prensa, que pueden vender cualquier cosa, incluso “cosillas prohibidas”, o convertirlos en bares y restaurantes que no hay. Así le saldrán novios.

Hasta mañana.                        Pepeprado

Pepeprado
Escrito por Pepeprado
De Málaga, España