Esa pretendida igualdad

Aprovechando que es martes trece, que doña Irene Montero sigue hablando (ya van más de dos horas contando y cantando desgracias) y que el Pisuerga pasa por Valladolid, dejaré de hablar de esas cosas, como la del dominicano que agrede a su expareja y la amenaza con mandar a sus amigos a matarla si lo denuncia (todo esto en Madrid) o a cantar las salidas de la cárcel de unos (Granados) y otras (la Tigresa, que ahora va a escribir de amor y paz) y me preguntaré sobre eso de la igualdad y la comprensión.

Me vino esa duda terrible sobre esos términos, hace unos días cuando recibí por güasap estas tres fotos;

Estoy hasta las narices de que nos acusen a todos en general y a cada uno en particular, de racistas, xenófobos y unas cuantas lindezas más, pero cuando veo esto me quedo pasmado. Nuestros gobiernos, especialmente los municipales están dando toda clase de facilidades a estos señores, e incluso les están proveyendo de medios físicos para que su culto se expanda con la mayor facilidad. Todo esto con el dinero de los contribuyentes, la gran mayoría católicos o de otras confesiones menos agresivas e incluso de neo ateos de última generación. Nos cuentan que es por la comprensión, por la libertad de cultos (¿?) de nuestra Constitución, y demás monsergas guays y progres del momento.

Vale, muy bien, pero… alguien cree que si los cristianos de algunos de esos países tan admirados quisieran hacer una romería, o una concentración en plaza pública para, por ejemplo, llorar por sus asesinados, las autoridades musulmanas se lo van a permitir. Qué pasa con estos, nuestros denodados líderes de la comprensión, que se rasgan las vestiduras y que piden a los islamistas importar su credo a España porque así íbamos a ser más modernos (los que queden vivos). Nadie se para a pensar que estas cosas, estas alegrías pseudo democráticas son un suicidio, ni qué, para decirlo crudamente, “somos putas y pagamos la cama”.   

Nadie, de esos alcaldes y alcaldesas tan comprensivos, parece recordar que somos nosotros el país que acoge, y que son los acogidos los que se tienen que acomodar a nuestras costumbres y hábitos ancestrales, y no lo contrario. No hablo de echar a nadie, pero si a los que están aquí, acogidos no les gusta el sistema, por supuesto mejor que el de sus países de origen, pueden retornar libremente a ellos, porque aquí, al contrario que en muchos de ellos, hay libertad de movimientos y el que quiere se puede ir.

Con esto lo dejo, aunque al hablar de Málaga, hay otras invasiones que convendría recordarle al alcalde y a sus ayudantes, que sería conveniente preguntarles a los ciudadanos si están de acuerdo antes de gastarse la pasta en algunos inventos “modelnos de la muerte”; “Desaparece uno de los mosaicos de Invader”. No sé cuánto habrá costado esta broma, pero pusieron muñequitos hasta en la playa, y se está demostrando que la people de a pie no está muy conforme con ellos. Ni con subir los impuestos, ni con los concejales y concejalas estrella, ni… Da igual, ellos a lo suyo.

Y ¿nuestra? (¿nuestra, de verdad?) Junta por fin ha licitado las obras del Metro de la avenida Andalucía. Se van a volver a reactivar tras dos años paradas y con la ciudad abierta en canal. Estupendo, ¿no?

Hasta mañana.      Pepeprado

Pepeprado
Written by Pepeprado
De Málaga, España