La catadura moral

El cartel de los encuentros doña Jílary-Dondonald, sigue subiendo. Como cada vez el presunto rubio sube su nivel de mala educación, su público, que sospecho es el mismo de los Grandeshermanos, o los Sálvames de todas partes, este, su público, está más encantado. El sólo hecho de que el personaje en cuestión pueda llegar a mandar en el mundo, es preocupante, pero con lo que hemos tenido por aquí, tampoco es que estemos para tirar cohetes.

Aquí, por ejemplo, nos acabamos de enterar que el PP, seguramente porque sabía que muchos de sus alcaldes eran muy torpes, los instruía en las artes de la financiación ilegal.

Aprovechando el finde, he reflexionado sobre dos ejemplos similares, ambos cercanos e incluyendo a futbolistas en sus enunciados, que sirven para calibrar la catadura moral del país. En uno, ya hablé de ello, un pelotero se despachó contra unas periodistas, repito que sus argumentos me parecieron muy válidos, ya que estos daban titulares malintencionados. Sin embargo, su club lo puso a los pies de los caballos como si fuera un apestado. En la otra situación, dos jugadores del Eibar se despacharon, filmaron y publicaron, sus heroicidades sexuales con una ciudadana. Vale que la ciudadana tampoco sea un angelito del cielo, pero tiene derecho a mantener sus guarreríias en privado. Sin embargo, aquí, el club, repito el Eibar, ha salido a defenderlos, a que se intente olvidar el asunto y a que a estos “machotes” nadie los moleste.

Este es el estado moral del país, lo que propicia que pasen casos como el de Adrián, el chaval con cáncer al que gustan los toros, que pueda ser agredido verbalmente en las redes antisociales deseándole la muerte, o como la paliza que unos pequeños matones en un colegio de Palma le arrearon a una niña, compañera suya de 8 años, según ellos, por problemas de fútbol. A estos, como son menores, muy menores, seguro que no se les va a castigar, incluso habrá papás que los jaleen por sus hazañas. En este caso todo se reducirá a buscar a quién echarle la culpa, por ejemplo a la maestra que debía “controlar” a todo el colegio durante el recreo. Lo importante es eso, tener una cabeza de turco, pero a los agresores ni tocarlos, por aquello de los derechos de los nenes, que los protege aunque sean unos cabroncetes redomados, que seguro que aspiran a un puesto en la galería de la inmortalidad de los agresores diplomados.

Pero nuestros juzgados, que están sobresaturados, no tienen tiempo para nada, por ejemplo, hasta los juicios por violencia sobre la mujer, que son los más rutilantes, tienen que esperar hasta 3 años, así, que estas cosas, a las que, a algunos les gustaría esconder en un baúl, no tienen ninguna oportunidad.

En vez de ir a solucionar estas cosas, es mejor dedicarse a asuntos más “agradables”. Así, por ejemplo, los de C’s que iban  a arreglar el mundo, en Málaga están muy preocupados porque el Ministerio de Cultura se debe “implicar más en el Festival de Cine”. ¿Estos son los que nos iban a arreglar?, ¿En Málaga no hay otros problemas mayores?

Por ejemplo, estamos en pre-sequía profunda y nada se hace, solo rogar a los santos laicos, pero nada práctico.

Al menos, los futurólogos del tiempo dicen que “Málaga vivirá un festivo del Pilar pasado por agua”. A ver si, por lo menos, estos aciertan.

Hasta mañana.           Pepeprado

Pepeprado
Escrito por Pepeprado
De Málaga, España