La vida continúa

No solo acabó la Feria. También se acabaron los JJOO y ahora en Brasil tendrán que pensar en cómo seguir viviendo. Al menos, están entretenidos con el casi juicio a doña Dilma, que va a ser ya mismo. Veremos cómo lo llevan.

Por aquí, he encontrado una frase lapidaria, de esas que merecen estar grabadas y con letras de oro en alguna pared. La pronunció doña Colau cuando le preguntaron porqué iba a ir a la Diada, y largó esto; “Es mejor estar que no estar”. Magnifico es todo un tratado de filosofía personal en una sola frase. ¡Que inteligentes son nuestros líderes y lideresas!

Otra de las grandes cuestiones nacionales es qué hacer con Otegui (a este no le aplico el tratamiento de señor, no me da la gana). Yo no veo el problema por ningún lado; se le aplica la Ley y listo.

Y don Mariano le remueve la bilis a don Pedro. Ha dicho que cuando las negociaciones con C´s avancen…¡lo va a llamar! Con esto ya le ha cortado la digestión.

De esas noticias interesantes que se ven poco, es la que nos habla de lo que “a los españoles” nos cuestan los sindicatos, especialmente los dos exquisitos; 233 millones de euros que se llevan calentitos los sindicalistas, gracias a nuestros IRPFs. Claro que ellos los usan inteligentemente, a su aire. Por ejemplo CCOO y UGT, para cobrarlos, falsean sus datos e incluyen 180.000 afiliados fantasma, además se llevan 1,8 millones en comisiones de las pensiones de los funcionarios. Unos listos, no hay dudas.

Dejemos estas cochinadas y miremos a nuestro entorno cercano. Entre esos nuevos términos actuales de los que hablaba hace unos días, hay uno, “los wearables”, que son simplemente los cacharros que estamos obligados a transportar diariamente, que me da otro susto. Dicen que los próximos, los vamos a llevar… bajo la piel.  O sea, que ya mismo volveremos a estar de moda los gorditos, porque se nos notaran menos los cacharros incrustados, ya a que a los canijos, se les notaran los bultitos bajo sus enjutos pellejos, lo que los hará desagradables… o no, porque cualquiera sabe si se pone de moda ser el que más bultos anómalos llevados subpellejados muestre. Cualquier cosa puede pasar.

En mi diaria labor de lector, y de intentar entender lo que leo, llevo días también encontrando referencias a una nueva palabra, el ‘twerking’. Como salía en reportajes de esos que nunca leo y a los que presto poca atención, no le presté demasiada atención.  Pero su persistencia en los papeles me ha hecho investigar que significa el flamante término. El resultado de mis investigaciones es; la forma de llamar a un presunto baile que consiste simplemente en menear el culo. Nada más ni nada menos. Lo bueno del baile este, para sus practicantas, es que sus únicos méritos tienen que estar en esa parte de la anatomía, no se les exige ni cerebro ni aptitudes creativas, no hace falta ni siquiera pensar, sólo  una masa glútea apreciable. Un pequeño paso para el baile pero un gran salto para la Humanidad.

Hasta mañana.           Pepeprado

Pepeprado
Written by Pepeprado
De Málaga, España