Lo conseguí

El mundo sigue dislocado, aunque se llevan la palma los yihadistas, profesionales o aficionados. Lo de Orlando sigue dando que hablar, tanto que lo partidarios del Brexit lo están utilizando para irse de Europa. Por cierto que esto de querer irse de Europa lo entiendo poco, porque ellos han estado, no en Europa, sino en el borde de esta y aprovechando las ventajas sin entrar en los problemas.

Siguiendo con los yihadistas, otro ha matado a un policía y a su mujer en Francia, lo que significa que siguen confirmando que los tenemos muy, muy cerca. Ayer en Madrid uno acoxonó al personal, al grito de ‘Alá es grande’.

Los yanquis están estudiando ahora sus mezquitas. Aquí, se abren cada día más mezquitas y se vigila a los obispos. Somos así.

Ahora lo de, “lo conseguí”. Generalmente tiene uno (especialmente si tienes la cabeza medianamente bien amueblada) la sensación de que consigues poco de lo que intentas. Pero ayer, yo, y perdonadme la egolatría momentánea, conseguí algo muy, muy difícil; conseguí pasar todo el día sin ver, oír, discutir ni castigarme, ni con el debate de las narices, ni con la Eurocopa de los millonarios. Espero qué, quienes leáis esto, me concedáis que no era fácil. Significaba evitar oír emisoras y teles afines a los partidos, lo que significa, por ejemplo, no ver ninguna de las teles de carácter nacional, (la 1, la 2, A3, la 4, la 5, la Sexta, y no digamos las  Telesusanas), evitar emisoras ad hoc, y usar tus ratos libres solo con inventos raros, guerras de trasteros, series  antiquísimas o arreglos de pisos canadienses que cuestan un huevo y parte del otro.

Pero lo conseguí, y dejé que el resto del país se “ilustrara” con esas promesas de la pandilla de los Cuatro, o las correrías de esos que vuelven a ser la Roja porque llamarse Nacional les da grima.

Habrá quien me argumentará que para votar hay que estar informado. De acuerdo, es cierto, pero según un dicho bíblico de San Mateo, que atribuye la frase a alguien más preparado ante la adversidad que nosotros, un tal don Jesús de Galilea, carpintero de nacimiento, “por sus obras los conoceréis”, y esperar a que ahora, en el tiempo de descuento, estos presuntos señores vayan a decir algo nuevo, o a hacer alguna promesa nueva, es esperar peral del olmo. Por desgracia, por sus actos ya conocemos a los cuatro, sabremos lo que se puede esperar de ellos, y si alguien no tienen aún hecha su composición de futuro, es que no la va a tener nunca, así que castigarse oyendolos y viendolos, es algo inútil.

De los otros, de esos que se llaman futbolistas, que en realidad son mercaderes de sus cuerpos, poco que decir. Ellos se lo dicen todo.

¡Ahh!, y en Málaga, ayer un fulanito, de pocos años y menos cerebro, estuvo huyendo de la policía por la ciudad a unos 130 km/h. Al final lo cogieron, y el único carné que tenía era para ciclomotor y lo tenía retirado. Como es joven e iba bebido, algún juez comprensivo lo pondrá en la calle a la voz de ‘ya’. Lo mismo, para compensar, castiga a los policías que se jugaron la vida persiguiéndole.

Hasta mañana.           Pepeprado

Pepeprado
Escrito por Pepeprado
De Málaga, España