Mala suerte

Hoy, entre otras cosas porque andan diciendo que en Interné están atacando a los importantes, no se vayan a confundir, no voy a navegar más de lo imprescindible, no sea que algún chino o ruso la tome conmigo, aunque en mi ordenador sólo hay fotos de mis nietos y chorradas varias. Además, el mundo sigue en sus desvaríos, así que me voy a dar una vuelta por pensamientos personales.

Digo lo de la mala suerte porque llevaba años sin ver absolutamente nada de Eurovisión, y ha sido este año que por causas puntuales, empecé a ver el concurso de las narices y me mantuve un rato apreciable, hasta que pudieron conmigo y me archivé.

Para empezar, han perdido el norte. Aquí lo llamamos solo Eurovisión, pero el título total es “Eurovisión Song Contest”, es decir Concurso de la Canción Europea. Y de eso nada.

Para empezar, ya no es europeo, ya hay hasta australianos, después, aquí no se manda una canción, se monta un chiringuito ‘sólo’ visual. La idea parece ser; “Monte Vd. un número raro, y lo mandamos para allá”. Todo es visual, de espectáculo, y lo que parece importarles menos a todos, es la canción, aunque, será por xoder, este año arrasó Portugal… con una canción y con poco show televisivo, lo que me da la razón de que lo que gusta, es gente buena con buenas canciones.

Para hacerlo más evidente, por lo menos en el rato que yo lo vi, toda la música era enlatada, nada de una orquesta en condiciones que se bata el cobre con cada participante, y para terminar, las votaciones, que eran antes, lo más emocionante, están muy de numeritos que bailan y vuelan, que de calor humano, con lo que esa magia que tiene todo sorteo (esto es un sorteo+política, hay poco de apreciación a la canción) se pierde y es solo algo mecánico y digital.

Encima, ese mínimo impacto de lo humano, de la mano de unos presentadores impresentable, y unas conexiones en las que cada cual lo que quería era también montar su pequeño numerito, también fueron de puñetera pena, así que el Concurso como tal, horrendo.

Para redondear, o mejor cuadrar el círculo de una noche para olvidar, ¿nuestro? representante. Los que me leéis, sabéis que pronostiqué iba a quedar el tercero por la cola. Una pena; me equivoqué. El último y con solo 5 vergonzantes puntos, imagino serian de su familia, cuando se pusieron en juego varios miles de puntos -sólo el vencedor se llevó 758-, y que el representante adornó con un gallo casi como el de Morón.

La idea de mandar a unos surfistas de secano, con un rubio descamisado en flores, era más de un anuncio de la llegada de la primavera al Corte Ingles que de un concurso. Estaban fuera de tiesto y de contexto. Quizás en los años sesenta, en un barrio secundario de California, y ante un auditorio colocado de LSD podrían haber tenido una muy mínima oportunidad. En 2017, en Europa y en competición abierta, ni flowers.

Ahora, sería bueno que alguno de los padres de la criatura, explicara cuanta pasta se han gastado en esta aventura, y cuantos han cobrado por meter la mano en ella. Para el pobre rubio, solo un piadoso silencio.

Lo único aprovechable (para algunos), es que con esto, podrán pedir la dimisión del Ministro de Cultura, …como siempre. Mañana ya veremos.

Hasta mañana.      Pepeprado

Pepeprado
Escrito por Pepeprado
De Málaga, España