Un cuento de mi cosecha

Los periódicos traen lo de siempre, proliferando excusas a las labores del TriGobierno al que la votación de ayer deja más tiempo para controlarnos a todos. Así, he decidido en vez de escarbar noticias para buscar la verdad, al menos la que se les escape a los censores, voy a contar un cuento mío, de mi cosecha propia. Me lo ha inspirado la abstención de don Casado y aún más, el capotazo de C’s para hacerle el quite a Sánchez y las infundadas esperanzas de muchos en que alguna vez este Gobierno de fantoches, perderá unas elecciones.

Vamos a ello. Imaginad un país donde se predicaba la democracia, se hacía acto de fe a votar y se creía en lo que el Gobierno, presuntamente elegido, te informaba. En ese venturoso país, repito, imaginario, una vez, de rebote y por artimañas, llegó al poder un fatuo y engreído personaje cuya única aspiración era salir en los medios, disfrutar de loas y alabanzas y aprovecharse del puesto. En realidad era un muñeco de guiñol, hábilmente movido por otros. Cuando tuvo que convocar elecciones, ya qué, aunque su convocatoria era sólo otra de sus múltiples mentiras, esta vez la presión pública se lo exigió, las hizo, pero… previamente los que de verdad mandaban, las fuerzas oscuras, ya se habían pertrechado, habían preparado a esa opinión pública a base de sondeos y encuestas manipuladas por su arúspice de cabecera, felíx personaje que tenía el don de saber lo que iba a salir… se votara lo que se votara.  Para ello se valía de un organismo dependiente de alguno de los ministerios secuestrados; el Centro de Inquisiciones Sociológicas a Medida, el CISM.

Antes del día de las votaciones, había que decidir quién era el enemigo a batir. Al partido más viejo, mejor dejarlo, esos se controlaban a sí mismos, siendo además tan quijotes que se lo tragaban todo sin protestar… para no ser  antipáticos. Había otros dos  contrincantes, el partido del Vocerío y el del Poderío. Á este último, el del Poderío mejor dejarlo en paz por varias razones. Ya estaba incrustado en ciertos estamento del poder, además, hablando en plata, tenían muy mala leche, podían liarla si se los molestaba. Al del Vocerío, aunque no se lo consideraba peligroso, ya se le estaba intentando marginar colgándoles el cartelito de “ultraderecha”, algo muy útil para demonizar (lo de ultraizquierda es, por el contrario, marchamo de modernidad y progresía). Se le castigaba “eliminándoles” votos por el sencillo sistema de la anulación por “errores de los votantes”.

El principal problemilla era un neo partido de gente joven, animosa y con posibilidades de quedarse con el espacio del centro, zona muy del gusto de todos los ciudadanos. A este se le castigó simplemente robándole los votos y mandando estos a la casilla del partido gobernante. Tras esto, se aplicaba a todos ellos, la bondadosa Ley D’Hondt, esa que hace que lo que un ciudadano vote sirva para que su voto  vaya al partido totalmente contrario al que votó, haría el resto.

¿Cómo se consigue esto? Muy fácil, tras los trabajos de la parte profunda del partido intoxicando con noticias falsas, maravillosas las suyas y perversas para Los Otros, se contrataba oficialmente a un centro especializado en recuentos electorales, muy agradecido y totalmente informatizado. Allí, con un “afortunado” algoritmo, se produciría el milagro de los panes y los peces, o mejor de los puestos y las mariscadas.

Esto, dejó al joven partido (ya antes, se había dado un tiro en un pie al no querer unirse a otra candidata de otro partido), tocado del ala. Tanto que a partir de ahí, pasó a ser un partido residual, por tanto “asequible” al gobernante. Así el país pudo seguir su camino al abismo, con su Presidente de Paja, sus 4 vicepresidentes, sus 350 diputados nacionales y 1.368 autonómicos, sus 265 senadores que nunca sirven para nada, sus incontables cargos públicos de alto rango, todos dactilares, es decir, puestos a dedo, sus subvenciones a sindicatos, artistas, familiares y amigos varios, etc.… y, ¿por qué no?, sus 12.000 coches oficiales, naturalmente con sus chóferes y guardaespaldas correspondientes. Hasta aquí el cuento. El final, ya se verá, aunque se antoja previsible… ¿o no? Los que piensen que en ese país “imaginario” las cosas pueden cambiar, que se les vaya quitando de la cabeza.

En el nuestro, antes llamado España, ahora Nación de Naciones; “el primer test masivo en un hospital revela que hay el doble de sanitarios contagiados que los oficiales”; “el Gobierno vetó la presencia de policías en los actos del 2 de mayo”; “se niega a dar los nombres de los “técnicos” que van a decidir sobre nuestro futuro, poder abrazar a nietos”, etc. Sus allegados, igual, así don Chimo, Rey Mago levantino, para poder regalar dinero, escatima a los médicos que se la juegan a diario; “el Gobierno valenciano paga 1.121€ a los médicos contratados por 70 horas semanales”, (los sindicatos “de clase”, callados). En fin, lo que nos hemos buscado mirando a la luna.

En Málaga, la Junta propone qué; “Málaga pase a la fase 1 con restricciones en la capital y Rincón” y el Ayto.; “permitirá ampliar las terrazas si respetan las zonas de paso… y mantienen un paso mínimo de dos metros”. Vamos a ver, listos de la Casa Grande, si el espacio para pasar es de 2 metros, yo, aunque vaya por el centro de ese pasillo estaré a… 1 metro de las mesas de cada lado. ¿Nadie es de Ciencias allí, que sepa de números? ¿Todos de Letras y suspensos?

Lo siento, me ha salido algo largo, pero me hacía ilusión contaros ese cuento.

Hasta mañana,                         Pepeprado

Pepeprado
Escrito por Pepeprado
De Málaga, España