Vergüenza nacional

Tras este puente originado por el día de Navidad, volvemos a ver la actualidad. Y la actualidad es triste, es un continuo chalaneo para repartirse un pastel que todos dicen está muy mal, pero que todos quieren.

Nos llevan años diciendo que tenemos una democracia real y cuando llega la hora de la verdad, vas, votas y eso sólo sirve para que algunos hagan su agosto aunque sea en diciembre. Esto vale para todas las elecciones del país.

En Cataluña, donde ya ni nos acordamos de cuando fueron sus elecciones, siguen liados a su bola. En ese desprecio hacia la democracia, y demostrando que algo raro debe haber, don Arturete sigue arrastrando sus vergüenzas e implorando a los de la Cup que le den sus votos por caridad. Es vergonzoso que en esa pretendida democracia, sean 10, sólo 10, escaños los que vayan a decidir el futuro de los catalanes. Estos, para regodearse aún más, ayer hicieron el paripé de la presunta votación interna y sacaron un extraño empate a 2315, cosa matemáticamente muy, pero que muy improbable, entre los de apoyar al implorante y los que quieren que siga sufriendo. Al final, tras su bajada de pantalones, lo avalarán, aunque eso sí, teniéndolo pillado por los cataplines para que baile a su son. Mientras, los votantes al fresco.

En las nacionales, más de lo mismo, los que no ganaron intentando repartirse el pastel. Aquí la única diferencia la pone el PSOE, que tiene sus mayores enemigos en casa. Acabo de ver la entrada en su sede de eso que llaman los barones, y ha sido altamente demostrativo. Todos han llegado pregonando su fidelidad al jefe… pero sin el jefe. Una curiosa evolución de aquello del “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”, siendo aquí el damnificado el mismísimo don Pedro, que no negaremos que se lo haya buscado por lo bien que lo ha hecho, pero qué, al menos, se merecería el respeto de los suyos. Doña Susana ha llegado en plan mayestático y ya presentando “su” propuesta de gobierno para la nación. Está exultante y esperando caiga la breva. A ver cómo la calman.

Por su parte, también hace unos minutos, ha salido don Pablo de su entrevista y lo ha dicho a boca llena; él quiere nuevas elecciones… porque “sabe” que las va a ganar. Veremos, aunque la perspectiva de otras elecciones me pone e enfermo.

De lo demás, poco que contar. El mensaje de don Felipe VI sólo demostró que es el más lúcido de los que salen en la tele estos días, y que posiblemente también, sea el más honesto, aunque pocos le vayan a hacer caso.

Esperaré a ver qué pasa y ver si recuperamos la vergüenza. Lo dejo y volveré mañana para no ponerme pesado hoy.

Hasta mañana         Pepeprado

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